lunes, mayo 11, 2009

 

Silvia

La verdad es que no se como sucedió... simplemente acabamos en una habitación de hotel follando como locos.

La historia empezó una semana antes. Estaba yo trabajando tranquilamente cuando me apareció un mensajito del Skype: "Silvia quiere hablar contigo". Desconocía totalmente quien es la tal Silvia, pero acepté la invitación... tampoco tenia tanto trabajo.

Me empezó a preguntar sobre mi. Yo le respondí sin dar más información de la cuenta. Ella estaba buscando a alguien con el mismo nombre que yo... que evidentemente no era yo. La conversación duró un par de horas, mas o menos.

Al día siguiente volvió a conectarse para charlar. Y al día siguiente, y al otro. Al final me propuso que nos conociéramos. "Un café y charlar", dijo. Me propuso que nos encontráramos en una área de servicio. A ella le iba de paso y a para mi era un lugar lo suficientemente publico y anónimo a la vez.

Nos encontramos un viernes por la tarde, a la hora del café. Nos sentamos a una mesa y empezamos a charlar. Paseamos un rato, nos sentamos en un banco y, al final, nos instalamos en su coche. Estuvimos contándonos cosas de nosotros. Al cabo de 2 o 3 horas, ella dijo que se estaba haciendo tarde y que le quedaban muchos quilómetros por delante. Insinuó la posibilidad de quedarse a dormir en el hotel del área de servicio mientras me miraba con ojos lascivos al mismo tiempo que ponía una mano encima de mi pierna.

Finalmente me pidió que la acompañara a la recepción, que había decidido quedarse. Yo no pude negarme. La acompañé, se registró y me pidió si le podía ayudar a subir la bolsa a la habitación. Subimos al ascensor y ella no dejaba de dirigirme miradas de reojo y pasarse la lengua por los labios.

Nada más entrar en la habitación y dejar la bolsa en una silla, se giró, se acercó a mí y me dio un empujón para tumbarme en la cama. Se lanzó encima mio y empezó a besarme. Yo no sabia muy bien que hacer asi que correspondí a su beso. Ella empezó a frotar su cuerpo con el mio. Yo me iba calentando por momentos. Se incorporó un poco y se quitó la camiseta y el sujetador. Dos preciosas tetas saltaron inmediatamente ante mi. Empezó a acariciarse los pezones sin dejar de moverse sobre mi polla. Me dijo: ¿quieres besarlos? mientras acercaba uno de ellos a mi boca. Con una habilidad pasmosa, ella consiguió meter una mano dentro de mi pantalón y llegar a mi polla.

La posición era incomoda. Yo casi vestido y lamiendo un pezón; ella medio desnuda y con su mano dentro del pantalón. Para solucionar, y sin quitar la mano de mi polla, se levantó y dijo: 'sígueme'. Es obvio que cuando a uno le tienen agarrado por la polla no puede negarse... y menos ante una mujer desnuda.

Nos dirigimos al baño dónde ella me quitó rápidamente la ropa. Yo me quedé ahí de pie con una tremenda erección. La verdad es que no recuerdo haber visto nunca mi polla tan grande. Ella se levantó la falda dejándome ver que no llevaba nada debajo. Un coño depilado me estaba esperando. Se sentó encima del lavabo, abrió las piernas y me invitó a que lamiera su coño. No me hice rogar. Con dos dedos separó los labios dejando que yo llegara perfectamente a su clítoris. Ella gemía de placer. Antes de 2 minutos se corrió. me cogió del pelo para levantarme e hizo que, de paso, le metiera la polla en el coño. Estaba muy caliente y húmedo. Mi polla resbalaba con facilidad entrando y saliendo. Dos minutos mas y volvió a correrse. ¡Increíble!

Fuimos hasta la cama. Me tumbé y ella empezó a montarme muy lentamente. Tenia el coño lleno de leche, lo que aumentaba mi excitación. Se corrió 2 veces más antes de cambiar de posición. Entonces se tumbó de espaldas a mi. Levantó su pierna y me invitó a que la follara por detrás mientras ella se frotaba el clítoris. Ahí ya perdí la cuenta de las veces que se corrió. Finalmente llegó mi turno. Me pidió que me corriera dentro de ella, que quería sentir mi leche. La verdad es que se lo pregunté tan tarde que casi me corro antes de su respuesta. ¡Dios! que corrida. Mi leche salia en cada embestida. Nos quedamos tumbados casi avergonzados de lo que acabábamos de hacer. Al cabo de un minuto me levanté para ir a la ducha. Cuando regresé, ella fue a su vez a la ducha. Yo me tumbé en la cama pensando que había sido uno de los polvos más largos de mi vida. No recordaba haber estado nunca más de 30 minutos follando sin parar.

Ella regresó de la ducha, se tumbó a mi lado y empezó a acariciarme el pecho. Poco a poco su mano fue bajando hacia mi polla. Empezó a acariciarla suavemente. Mi polla reaccionó a su tratamiento y empezó a crecer lentamente. Pero yo aun no estaba recuperado del primer esfuerzo y así se lo dije. Ella me dijo que, como toda mujer, sabe perfectamente como conseguir que una polla reaccione. Empezó por darse la vuelta de forma que su coño quedara cerca de mi cara así como mi polla cerca de la suya. Pero no me tocó. Se limitó a decirme: mira como me toco y verás como reaccionas. Empezó a frotarse lentamente el coño. De vez en cuando se chupaba un dedo y lo metía dentro. Empezó a gemir y a estremecerse hasta que se corrió con un espasmo brutal. Pero eso no la hizo parar; ella siguió frotándose. Un segundo orgasmo. Metió sus dedos en mi boca y después lo metió en su coño. Empezó a follarse rápidamente... un tercer orgasmo. Después volvió a su clítoris... un cuarto orgasmo. Había conseguido 4 orgasmos en menos de 10 minutos. Yo pensaba que ya tendría suficiente, lo cual era una lástima, puesto que había conseguido lo que buscaba: que mi polla volviera a estar dispuesta.

La acercó a su boca y la besó. Entonces me preguntó: ¿quieres correrte dentro de mi? La verdad es que ya lo había hecho la primera vez, por lo que la pregunta me pilló descolocado. Le dije que hiciera lo que quisiera: si quería follarme, que lo hiciera; si quería chupar mi polla, que lo hiciera, yo estaba dispuesto.

Ella decidió que no me iba a follar, pero que quería que yo me corriera. Siguió besando y lamiendo mi polla sin llegar a metérsela dentro de la boca. Lo que mas me gustó fue cuando ponía la lengua en el capullo y la sacudía. Ello me proporcionaba un gran placer. Pero cuando notaba que estaba a punto de llegar dejaba de hacerlo parando todo movimiento. Después empezaba otra vez todo el ritual: besos, lameteos, sacudidas... parada. Así me llevó como 5 o 6 veces al borde del orgasmo. Finalmente metió mi polla en su boca sin dejar de sacudirla. Me notaba a punto de explotar y así lo dije. ¡Maldita la hora! ella paró al instante y me dijo: 'espera, aun no tienes toda la leche a punto de salir. Y la quiero toda'. Cambió de posición de forma que se puso encima mio para que le comiera el coño. No puse ninguna pega: me encanta. Ella se volvió a meter la polla en la boca y a sacudirla. Yo le lamia el coño con el mismo ímpetu. Cuando ya no pude más, la abracé con fuerza y mi leche empezó a salir disparada. Lo que no sabia yo es que ella quería 'realmente' la leche, porque no se sacó la polla de la boca. Mientras yo me corría, ella hacia lo propio. Cuando mi leche dejó de salir, ella liberó mi polla, pero solo para continuar lamiéndola suavemente. Mi polla, después de correrse, parecía de decir que se rendía, pero ella no estaba dispuesta a permitirlo. Siguió lamiéndome mientras restregaba su coño por mi cara.

Esta claro que la polla no tiene cerebro ninguno y que es fácil convencerla, porque gracias a sus tratamientos volvía a estar otra vez dispuesta para la acción.

Esta vez follamos de la forma más convencional posible hasta explotar en otro orgasmo conjunto.

Después de eso si que saqué la bandera blanca y me rendí.

En otro momento os contaré mis otros encuentros con Silvia

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miércoles, enero 30, 2008

 

Visita comercial

Hace poco tiempo que tengo el trabajo, pero me está reportando grandes satisfacciones. No tanto económicas como de otra índole. Me explico: soy vendedor de lencería. Y yo, que soy un apasionado de esas cosas, pues estoy encantado. Siempre puedo tener un detalle con las mujeres, tirando de muestrario, claro.

La semana pasada estuve de viaje con la nueva colección. Recorrí medio país con mi maleta llena de bodys, tangas, medias y otros artículos de esos que a las mujeres les gustan y a los hombres calientan. La historia sucedió en una tienda de una gran ciudad. Llegué a eso de las 11 de la mañana. Había 3 clientes y 1 dependienta. Esperé pacientemente a que los clientes terminaran sus compras fijándome en la dependienta. Era una morena de ojos marrones. Debía medir 1,70 y rondaba los 30 años. Cuando los clientes se fueron pregunté por la jefa, que resultó ser ella, la 'dependienta'. Su nombre era Eva. Me presenté y le dije lo que vendía. Me comentó que le interesaba, pero que debería convencerla. Salió de detrás del mostrador, se dirigió a la puerta y cerró con llave. Le pregunté porque cerraba y me contestó que tenia por costumbre probar el genero antes de comprar.

'Bueno', me dije, 'esto puede ser interesante'. Abrí la maleta con el género. Paralelamente ella abrió su bata. A la vista quedó un conjunto de lencería de la competencia. 'Supera esto', me dijo. Francamente el listón estaba alto. No tanto por el articulo que llevaba, sino por lo bien que lo llevaba. Parecía diseñado sobre su cuerpo. Un cuerpo perfecto. Las tetas, semiescondidas bajo un sujetador de blondas tipo balcón, eran de las que no abundan: grandes sin estridencias, firmes y simétricas. Su vientre era liso, atravesado por el liguero blanco que sujetaba las medias, también blancas. Un minúsculo tanga blanco enmarcaba un coño, en principio, bastante depilado. Zapatos de tacón completaban su atuendo.

Yo intenté actuar con normalidad, pero estaba muy nervioso. Ella me dijo: 'Tu tranquilo, esto lo hago siempre'. Empecé a sacar artículos, que ella estudiaba con profesionalidad. Algunos de ellos los iba dejando aparte. Cuando acabé mi exposición, estaba muy caliente. Ella cogió los artículos que había separado y dijo: 'Vamos a probar'. Se desnudó en un instante, dejando ver que su coño no estaba depilado: estaba totalmente rasurado. Mi excitación crecía. Eva escogió un sensual body con el pubis abierto, liguero y medias, todo ello rojo pasión. Como el body llevaba corchetes en la parte trasera, me pidió que se lo abrochara. Estaba tan nervioso que tuve que realizar varios intentos antes de conseguirlo.

Mi polla empezaba a mostrarse inquieta y mi cabeza luchaba contra el deseo de arrodillarme y comerle el coño al instante. Ella se miró al espejo y, de reojo, vio mi lucha interior, aunque creo que le llamo la atención que yo me colocara bien la polla. Se giró y me dijo: '¿Te ayudo?'. Ni siquiera esperó mi respuesta, se arrodilló delante de mi, me desabrochó el pantalón, bajó mis bóxer y mi polla saltó disparada. Eva se encontró con algo inesperado, puesto que no contaba con una polla tan grande. Eva empezó a lamerme lentamente, con lo que consiguió que empezara a crecer hasta llegar a su máximo esplendor: unos 28 cm. con un diámetro de 7 cm. Se notaba que había probado muchas, y de todos los tamaños. Luchaba por tragarse tanta polla como podía, pero 28 cm. son muy largos. Así pues, se metió un buen trozo, quedándole aun el suficiente fuera como para agarrarla y sacudirla con firmeza. La otra mano la tenia ocupada frotándose el coño.

Me pareció poco cortés que ella hiciera todo el trabajo, por lo que nos lanzamos a un 69 frenético. Ella se corrió en mi boca en medio de un espasmo brutal. Por un momento pensé que me quedaba sin polla, por lo fuerte que me apretó al correrse. Yo no dejé de lamerle, hasta que conseguí un segundo orgasmo. Ella aumentó el ritmo de succión intentando igualar el marcador. Le solté mi leche dentro de su boca. Ella seguía chupando, como si creyera que los hombres pueden tener 2 orgasmos consecutivos. Yo tenia muchas dudas al respecto, pero ella se encargó de disiparlas: consiguió mi segundo orgasmo, equilibrando el marcador.

Después de eso, se levantó y dijo: 'El body es cómodo a la hora del 69. Me lo quedo, pero me gustaría ver como aguanta los polvos'. Me quedé inmóvil intentando digerir el hecho de que hubiera utilizado el plural. ¿De veras pensaba sacarme más de otro orgasmo? Yo me notaba exprimido, pero ella esperó unos minutos antes de volver a la carga.

Empezó por besarme la polla suavemente. Noté que esta reaccionaba al tratamiento y empezaba a recuperar su grosor. Cuando se la metió en el coño, diría que estaba a un 70% de su capacidad. Empezó con un lento movimiento arriba y abajo. Poco a poco aumentó el ritmo, consciente de que mi polla iba recuperando el vigor. En un determinado momento cambiamos de posición, al ponerse ella a cuatro patas y ofrecerme que la follara por detrás. No me hice rogar y se la metí hasta que no cabía ni un centímetro más. Eva gemía de placer cuando mi glande llegaba al final de sus entrañas. En ese momento sonó el teléfono, que estaba en la mesa dónde se recostaba Eva. Ella lo cogió y la conversación me sorprendió: 'Hola querido...si...si...estoy con un vendedor...no...si...me lo estoy follando...si...bien...un beso...si, hasta ahora...por la puerta de atrás'. Y colgó. Estaba aterrorizado: pensaba que su pareja entraría en cualquier momento y me mataría. Mi erección decayó unos segundos, pero Eva se encargó de reanimarla. Para que me tranquilizara cambiamos de posición, pasando ella a montarme. Sus movimientos eran rítmicos, consiguiendo que el goce fuera mutuo.

Entonces oí un ruido, y noté como alguien entraba en la habitación. Al cabo de unos segundos apareció su marido, ya desnudo y con una tremenda erección. Su polla era de un tamaño parecido al mío. Dijo: '¡Que puta eres! Y como sabes que me excita' y metió su gran polla en la boca de su mujer. Apenas le cabía dentro. Ella la sacudía con fuerza mientras me cabalgaba. Cuando su marido ya la tenia durísima, decidió que quería darle por el culo, por lo que se acerco a ella por detrás y le empezó a introducir su gran polla en el culo. Yo no podía verlo, pero tenia serias dudas de que ese culo pudiera albergar tanta polla. Pero mis dudas se disiparon al ver la cara que ponía ella cuando notaba que la polla iba entrando, centímetro a centímetro en su culo. Cuando la tenia toda dentro, Eva empezó a moverse de tal forma que las dos pollas entraban y salían al mismo ritmo. Ella gemía de placer: dos pollas de 28 cm. solo para ella, ¿qué más podía pedir? Pues una gran corrida a dos pollas.

Cuando su marido y yo íbamos a corrernos, nos dijo que quería toda nuestra leche en la boca. Así que nos empezó a chupar las pollas hasta que consiguió llenarse la cara de leche. Nos lamió hasta la última gota y después me compró casi todo lo que le enseñé.

Fue una gran venta. Ya os digo yo que este trabajo me reporta grandes satisfacciones.

lunes, diciembre 24, 2007

 

Encuentro (II)

[A petición de marta, seguiré]





Así que nos fuimos a cenar. Recordé un restaurante muy acogedor con luz tenue y suficiente espacio entre las mesas para que nadie oyera nuestra conversación. Cenamos tranquilamente charlando de cosas intrascendentes. Al final de la cena la acompañé a su hotel. Era un gran hotel de Barcelona situado frente al mar. Su habitación estaba situada en la planta 25 y tenia los lujos a los que los la gente de a pié no estamos demasiado acostumbrados: mucho espacio, sofás cómodos, una bañera para 2 personas, una ducha hidromasaje para un equipo de fútbol y una cama como un ring de boxeo; debía medir 2y1/2 por 2...



Al entrar puso en marcha el equipo de música con algo suave y bajó la intensidad de la iluminación. Abrió una botella de champagne francés y sirvió dos copas. Nos acercamos a la ventana saboreando el champagne. Se colocó delante mio, su espalda contra mi pecho con la mirada perdida en el mar.



Al cabo de un rato, y cuando ya habíamos acabado con el champagne, me preguntó si no nos dejábamos nada. 'No sé', respondí yo, '¿tu crees que nos hemos dejado algo?'. 'El postre, te dije que lo ponía yo', dijo ella, 'Espérame un minuto'



Y allí me quedé yo, con una copa vacía y la mirada siguiendo sus pasos hasta el baño. Una vez entró, dirigí mi mirada al mar. Al cabo de un minuto salió del baño y bajó aún más la intensidad de la luz.



Se había quitado el vestido y puesto un sugerente salto de cama blanco y casi transparente a la vez. Llevaba ropa interior blanca: un sujetador que apenas sujetaba sus pechos, un pequeño tanga blanco y unas medias con liguero. Se puso también unos zapatos blancos de tacón que la hacían unos 10 centímetros más alta.



Se acerca a mi, me rodea el cuello con sus manos y me besa. Yo puedo notar mi erección como va creciendo al notar el contacto de sus tetas en mi pecho. Lentamente me desabrocha la camisa mientras me besa. Simultaneamente le quito el salto de cama dejándola en ropa interior.

Estamos delante de la ventana pero, con las luces tan bajas y en la planta 25, dificilmente nos verá nadie.



Ella sigue desnudándome lentamente, deteniéndose a cada momento para darme un beso aquí y allí. Finalmente quedo totalmente desnudo y con una tremenda erección. Ella aún no ha tocado mi polla aunque estoy seguro de que, si lo hace, me correré al instante.



Inesperadamente, ella se detiene y se acerca al mueble bar. Lo abre y saca un cuenco con fresas. Dice: 'Y ahora, el postre'. Se coloca una fresa entre sus tetas y acerca mi cabeza para que la coja. Una vez hecho, se quita el sujetador. Después se tumba en el sofá y coloca otra fresa en su vientre. La cojo y se quita el liguero. A continuación coloca otra delante de su coño. La cojo y se quita el tanga. Se ha quedado únicamente con las medias y los zapatos.



'Bien, creo que tu ya has tomado tu postre. Ahora quiero el mio.'- dice acercándose nuevamente al mueble bar. Deja las fresas sobrantes y coge un bote de nata. Lo sacude de forma sensual, como si tuviera otra cosa en las manos, se arrodilla ante mi y lo acerca a mi polla. Empieza a poner nata en mi glande. Automaticamente mi cuerpo reacciona al frío y mi polla se encoge. 'Uy, esto no puede ser', dice ella y procede a lamer la nata de mi glande. Mi polla recupera su erección. Este juego se repite durante un rato en el que ella va poniendo nata y lamiendo mi polla alternativamente. Finalmente, ella deja el bote de nata y se dedica a lamer mi polla lentamente mientras me mira directamente a los ojos para ver mi cara de satisfacción. Se levanta y, de un empujón, me tumba en el sofá. 'Vamos, cómeme el coño', dice mientras levanta una pierna y acerca su clítoris a mi boca. Yo empiezo a lamerlo con suavidad mientras ella se mete mi polla en su boca. No tenemos ninguna prisa, tenemos toda la noche por delante para gozar.
Mi lengua recorre su depilado pubis acercándose lentamente a su clítoris. Está completamente mojada. Su lengua tambien recorre lentamente mi polla sin llegar a introducirla en su boca en ningún momento. De pronto, y como si nos hubiéramos avisado, yo meto mi lengua dentro de su coño al mismo momento que ella se mete mi polla en su boca. Sus gemidos quedan ahogados. Empiezo a notar como ella aumenta el ritmo de trabajo sobre mi polla, indicativo de que está a punto de correrse. Para hacerla gozar más, saco mi lengua y jugueteo con su clítoris. Ella emite un sonido ahogado de queja mientras se detiene con mi polla dentro de su boca: estaba a punto de correrse. Vuelvo a introducir mi lengua y ella vuelve a lamer mi polla. Jugamos un rato a este juego: la llevo al borde del orgasmo y me detengo. La vuelve loca de placer. Finalmente, cuando noto que yo también voy a correrme, la llevo al éxtasis. Sus gemidos son de gran placer al correrse.
Sin sacar la polla de su boca, empieza a sacudirla rápidamente. Noto como me acerco cada vez más al orgasmo pero ella me devuelve la moneda y para cuando nota que voy a correrme. Se detiene, se levanta de encima mio y se arrodilla delante.

-'Ahora verás, nunca te has corrido como lo harás ahora'- dice con una mirada golosa.

Empieza a lamer mi polla mirándome directamente a los ojos: los va a utilizar para saber cuando voy a correrme. Coge mi polla con una mano y empieza a sacudirla; primero lentamente para ir aumentando el ritmo progresivamente. Cuando estoy a punto de correrme, ella para unos segundos para calmar mi excitación. Después vuelve a empezar, tocando mi glande con su lengua sin dejar de sacudirme la polla. Finalmente me corro. Mi semen empieza a salir en dirección a su boca. Ella sigue lamiendo y sacudiendo con la vista clavada en mis ojos. La corrida parece no acabar nunca así como su avidez para seguir lamiendo mi semen.

Como no podía ser de otra forma, mi leche dejó de brotar aunque ella sigue insistiendo: un beso aquí, un lengüetazo allá sin dejar de sacudir mi polla. Baja un poco el ritmo y me dice: '¿Ya está?. Quiero más.' y vuelve a meter mi polla, ligeramente flácida, en su boca. Con la lengua recorre el glande mientras con una mano masajea mis testículos. Su entusiasmo pronto se ve recompensado por mi miembro, que recupera su vigor. En cuestión de un minuto vuelvo a correrme en su cara.

'Ya te dije que te ibas a correr como nunca. ¿Quieres ducharte conmigo?'- dice mientras se relame las gotas de semen que han quedado cerca de su boca.

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Un dia lluvioso (II)

"Pues si, se como conseguirlo", dijo ella.

Se acercó a mi polla flácida y se la metió toda en la boca. Mi polla reaccionó al instante y notaba como iba creciendo dentro de su boca. Mi boca continuaba cerca de su coño, así que empecé a lamerlo con suavidad. Ella alargó una mano hacia la mesilla de noche, abrió el cajón y sacó...¡un consolador enorme! Me dijo: "Quiero que me lo metas en el coño". Yo agarré aquel descomunal artefacto pensando que era imposible introducirlo en su coño. Lo acerqué e intenté introducirlo. Debido a mi gran torpeza, ella dejó mi polla y se recostó en la cama: "Mira como se hace". Empezó a frotarse el clítoris con el consolador mientras gemía. Después lo acercó a su coño y empezó a introducirlo poco a poco. No podía dar crédito. Centímetro a centímetro, el consolador fue introduciéndose dentro de ella.

Mi polla estaba absolutamente tiesa pero el coño estaba ocupado, por lo que tuve que buscar una alternativa. Me arrodillé en la cama y acerqué mi polla a su cara. Inmediatamente ella empezó a chuparla con avidez. Le dije que parara un poco o me volvería a correr en su cara. "Tu avisame, que la quiero toda", respondió. "Pero, vamos a ver, ¿tu no querías follar?", le dije yo. "Querido, tu polla, siendo fantástica, no puede competir con este consolador en tamaño".

"Cierto"-repuse yo-"pero seguro que no te llena de leche"
"Entonces aprovecha la ocasión"
"¿Que es lo que quieres?", pregunté
"Quiero que me hagas lo que nunca me has hecho: quiero que me folles por el culo"

No me creía lo que oía. Yo había fantaseado más de una vez con esa posibilidad, pero ella siempre se había negado. Volvió a alargar su mano hasta la mesilla de noche y sacó un frasco con un líquido: gel lubricante. "¿De dónde has sacado esto?", pregunté. "¿Recuerdas la cena de empresa de Navidad? Pues fue un regalo del amigo invisible", respondió.

Abrió en frasco y empezó a ponerse gel en su coño para ayudar al super-consolador a deslizarse por su interior. Después se puso gel en su culo y en mi polla. Se giró ofreciéndome su culo sin sacarse el consolador.

Yo me acerqué lentamente con mi polla más dura que nunca: ¡iba a hacer realidad una de mis fantasía! Apunté con cuidado y empecé a introducir mi polla en su culo. Muy despacio puesto que ella era virgen (en ese aspecto). Mi polla empezó a deslizarse lentamente mientras ella no paraba de mover el consolador. "Más, más, MÁS" decía. Una vez llegué al final de mis posibilidades, empecé a sacarla lentamente. Gracias al gel resultó muy fácil. Volví a meterla y empecé a follarle el culo como si de su coño se tratara.

Ella gemía de placer mientras yo notaba que me iba a correr. "¿Dónde quieres que me corra?", le pregunté entre jadeos. "¿Dónde estás? En mi culo, ¿verdad?. Pues llénalo cariño", respondió. "Ok, pero deberías correrte tu también para que esto fuera completo"

Así seguimos durante muy poco tiempo puesto que mi polla daba muestras de no poder contenerse. Finalmente le dije que iba a explotar. "Venga pues, dámela toda", dijo ella. Y con un último embate, descargué toda mi leche dentro de su culo mientras ella, gracias a su consolador, llegaba al orgasmo.

Nos quedamos tumbados con mi polla dentro se su culo y el consolador en su coño, exhaustos, dormidos.

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viernes, febrero 23, 2007

 

Un dia lluvioso

El día era lluvioso, de esos que invitan a quedarse en casa. Eso fue justamente lo que hicimos. Nos quedamos en la cama, bien tapados con una manta.

Estábamos abrazados, su espalda contra mi pecho.Al poco rato noté como ella se movía. Deslizó una mano hacia su entrepierna y empezó a frotarse el coño por encima del tanga. Yo estaba medio adormilado, pero su respiración entrecortada me despertó. ¿Que haces?, le susurré al oído. Ella no respondió, simplemente cogió mi mano y la llevó a su coño. Estaba muy húmedo. Me dejó que le diera placer. Aparté delicadamente la tira del tanga y busqué el clítoris. Lo acaricié muy suavemente, esperando sus gemidos. Ella dijo: más rápido. Pero yo me negué; quería que disfrutara del momento. Ella se retorcía de placer y yo estaba tan excitado que mi polla pedía salir de mis calzoncillos. Ella notó mi erección y buscó mi polla con su mano. La acarició por encima de mis calzoncillos poniéndola más dura aún. Se giró un poco y me dijo: quiero comértela. Ok, no hay problema. Pero yo quiero comerte el coño. Entonces cambiamos de posición.

Yo me tumbé y ella acercó su coño hasta mi boca. Lo hizo lentamente, jugando con mis ganas de mordisquear su clítoris. Cuando mi lengua llegaba a contactar con él, ella se apartaba unos centímetros. Finalmente me dejo que le chupara todo el coño. Ella gemía cada vez que lamia su clítoris, pero gritaba de placer cuando introducía mi lengua dentro de su coño.

Con sus manos me acariciaba la polla, hasta que acercó su lengua y empezó a lamerme la punta. Utilizaba movimientos lentos. Su lengua recorría toda mi polla. De vez en cuando la besaba y la metía en su boca. Otras veces dejaba su lengua encima del glande mientras la sacudía rápidamente. Cuando hacia eso, me notaba a punto de correrme, pero entonces ella, que lo también lo notaba, paraba. Mis jadeos hacían que ella se excitara aun mas. Viendo que los dos llegábamos al orgasmo, me dijo: quiero que te corras en mi cara, quiero saborear tu leche. Acto seguido, volvió a poner su lengua en el glande y empezó a sacudir mi polla con fuerza. Yo me concentré en su clítoris; quería que nos corriéramos a la vez. Nuestros movimientos eran cada vez más rápidos y nuestros gemidos mas fuertes.

Yo luchaba por no correrme, pero ella me estaba dando tal placer que no pude contenerme más. De mi polla salió un chorro de semen que fue a parar a su lengua. Ella siguió sacudiéndome la polla con fuerza y esta repondió llenando su cara de leche. Simultaneamente, ella se corrió. Parecía que ella también estaba esperando que yo me corriera para hacerlo. Sus espasmos eran brutales. Mi polla había dejado de llenarle la cara de leche. Ella seguía acariciándola, pero había perdido gran parte de su vigor.

Estuvimos varios minutos descansando. Su coño cerca de mi cara y mi polla, flácida, cerca de su boca.
Ella dijo: ¿Ya está? Necesito follar.
Tu sabes cómo conseguirlo, le dije yo

Pero eso ya es otra historia....

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viernes, enero 26, 2007

 

Epoca de presupuestos

Ahora soy un jefe de área de una importante empresa. Mi trabajo requiere de un filtro ante la cantidad de llamadas y gente que quiere ponerse en contacto conmigo. Para ello mi empresa me propuso contratar un assistent manager. Yo tenia claro que necesitaba una persona con carácter, nada de cabras locas. Pensaba en una mujer de mas de 30 años: ordenada, seria y rigurosa. Además, y ya que yo debía tener la última palabra, pues que fuera guapa.

Pasaron varias candidatas por mi despacho. Unas eran demasiado jóvenes (aunque bonitas), otras no tenían el suficiente carácter. Una incluso me ofreció sexo a cambio del trabajo. Cuando ya creía que no la encontraría, apareció ella. Debía medir 1,65 y pesaría sobre los 60 kilos. Se llamaba Ana. Su presencia destilaba seguridad. Enseguida vi que era la persona que buscaba y, consiguientemente, se ganó el puesto. Resultó ser casi de mi misma edad, por lo que rápidamente nos entendimos en cuanto a lo que yo solicitaba en el trabajo.

La verdad es que llevaba el filtro de gente de forma impecable. Realizaba una gran tarea y me ayudaba mucho en mi trabajo. Y además guapa. Nuestra relación era estrictamente profesional..... hasta el día que cruzó ese umbral.

Fue un día durante en periodo de confección de presupuestos. Ese día en concreto habíamos acabado y estábamos particularmente satisfechos, casi podríamos decir que contentos. Le propuse a Ana ir a tomar algo. Ella declinó la oferta cerrando la puerta de mi despacho. Se acercó a mí y me puso las manos en mis hombros, empezando un suave masaje. Era la primera vez que hacia algo así. Bajó su cabeza y me susurró: 'Nos hemos ganado un premio' y empezó a mordisquearme la oreja mientras sus manos se metían dentro de mi camisa y acariciaban mi pecho. Me besó y empezó a decirme lo que me deseaba. No sabia practicamente nada de su vida personal.

'Esto no lo vas a olvidar jamás' dijo. Se arrodilló delante de mí y me desabrochó el pantalón liberando mi polla. Inmediatamente la metió en su boca y empezó a chuparla. Ana se había quitado la blusa y yo podía ver sus tetas. Empecé a tocarlas por encima del sujetador. Rápidamente se lo quité. Sus pezones estaban duros. Ella se subió la falda, dejando a la vista un pubis depilado, solo cubierto por un minúsculo tanga. Se pasó la mano y aparto la tira para tocarse el coño. Con dos dedos empezó a frotarse el clítoris. Mi polla crecía por momentos en su boca. Ella la metía toda en su boca para ir sacándola lentamente. Entonces la recorría con la lengua de abajo a arriba para volver a meterla en la boca. Y todo eso sin dejar de sacudirla. De vez en cuando sacaba los dedos de su coño y me los metía en la boca para que los saboreara.

Cuando los dos estábamos muy calientes, nos dispusimos a follar. Ana se tumbo encima de la mesa con las piernas abiertas y me ofreció su coño totalmente rasurado. Primero le froté el clítoris suavemente para, después, meterle primero un dedo y luego dos en su coño. Estaba húmedo, caliente y muy abierto, mis dedos se deslizaban con facilidad. Entonces ella dijo: 'Métemela, necesito que me folles. Lo he estado esperando desde el primer día'. Yo obedecí y le metí lentamente toda mi polla en su coño. Ana gemía con cada centímetro mientras se tocaba las tetas. Sus ojos estaban entornados mientras disfrutaba del momento. Entonces retiré la polla y ella se quejó: 'No salgas ahora, fóllame'. Volví a penetrarla hasta el fondo y volví a salir. Ella estaba muy excitada y solo pedía que no parara de follarla. Decidí complacerla y follarla salvajemente. Mi ritmo aumentó y ella emitía un grito cada vez que mi polla llegaba al fondo de su coño.

Le dije que me iba a correr y ella empezó a tocarse el clítoris. Saqué mi polla y me corrí encima de su coño mientras Ana se corría.

Lamentablemente habíamos follado encima de la mesa, y los presupuestos que tanto nos habían costado olían a sexo. Tuvimos que volverlos a imprimir y encuadernar. Un precio muy bajo para un polvo tan glorioso.

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martes, enero 09, 2007

 

Encuentro

Octubre. Hace un dia caluroso para la época. Son las 6 de la tarde; queda media hora para acabar la jornada laboral. En la oficina reina un extraño silencio. Muy extraño, ya que siempre hay teléfonos sonando. Llaman a la puerta. Es una mujer que se identifica como Ana, pregunta por mi. Se presenta como una representante de Microsoft, aunque yo no me lo creo. Conozco gente de Microsoft y nunca he tenido contacto con ella. Pero eso no significa que no deba atenderla. La secretaria la hace esperar unos minutos. Aprovecho para estudiarla.

Francamente no parece de Microsoft. Mide algo mas de 1'60 y pesa unos 50 y pocos kilos. Lleva un vestido negro ajustado que realza su figura, medias negras y zapatos altos. Es muy guapa, la verdad.

Finalmente la secretaria la hace pasar hasta mi mesa. Mi puesto de trabajo esta en una esquina de la oficina, en un grupo de 3 mesas, por lo que es imposible que se siente delante mio. Traemos otra silla y se sienta a mi lado. Al sentarse se sube un poco el vestido y se intuye el final de las medias. Ella detecta mi mirada y sonrie. Empieza a hablarme de un evento de Microsoft que hacen no-se-dónde, pero veo que es solo una excusa para verme a mi. Los compañeros de trabajo terminan su jornada y, uno a uno, se van de la oficina. Ana sigue leyendo unas notas que trae, pero en realidad no la estoy escuchando; la estoy admirando.

-¿Tu no tienes que irte?- me pregunta cuando todos se han ido.
-Aún no- le respondo- Espero a alguien.

Entonces ella se levanta, se coloca detras de mi, acerca su boca a mi oido y me susurra: Mentiroso, no estas esperando a nadie porque ya estoy aqui.

Gira mi cabeza, busca mi boca con sus labios y me da un beso. Acto seguido se pone delante mio, de sienta en la mesa, pone los pies en mi silla, separa un poco las piernas y dice: Creo que querias enseñarme algo.

Acaricio sus piernas, empezando por sus tobillos, subiendo por sus rodillas para acabar metiendo mi mano por debajo del vestido en busca de sus muslos. Ana abre un poco mas las piernas para que acceda a su coño. Lo rozo por encima del tanga. Puedo sentir su excitación, asi como la humedad que ella tiene. Le subo el vestido hasta la cintura y le quito el tanga. Ella ha bajado los tirantes del vestido dejando a la vista unos pechos apresados por el sujetador. Con un rápido movimiento se lo quita dejando que los pechos se liberen. Yo empiezo a lamerle los muslos desde el punto dónde acaban las medias hasta su coño, pero evito deliberadamente llegar a tocarlo. Ella gime cada vez que me acerco a su clítoris. Finalmente me suplica que le coma el coño. Puesto que soy un caballero, no me hago rogar. Con la punta de la lengua toco su clitoris. Ella se estremece. Utilizo mis dedos para abrir el coño y asi poder acceder a todo su tesoro. Sigue gimiendo mientras se acaricia los pechos con las manos. Tiene la espalda apoyada en el monitor y esta sentada encima del teclado. El ordenador se ha vuelo loco con tantas pulsaciones. Creo que voy a mandar una queja al fabricante, ya que su teclado no tolera bien el sexo.

Ana está cada vez más excitada. Noto como sus espasmos son cada vez más rapidos, asi como su respiración es más acelerada. Finalmente se corre. Se arquea de tal forma que parece que flote para, después, dejarse caer encima mio abrazandome con fuerza. Me mordisquea la oreja mientras susurra: 'Ha sido fantastico. Jamás habia sentido algo parecido. ¿Que puedo hacer yo por ti?.' Pero no me da tiempo para responder, ya que me pone un dedo en los labios y me dice que tiene una idea.

Aparta un poco la silla de la mesa, se arrodilla delante mio y empieza a tocarme la polla por encima de los pantalones. Empieza con un suave movimiento pero rapidamente me desabrocha y deja que mi polla salga de su prisión. Se levanta, me da un beso y me quita la camiseta. Me lame el pecho para ir bajando lentamente hasta mi polla, a la que le da un suave beso. Con la lengua empieza a lamerla arriba y abajo. Cada vez que llega a la punta, le da un beso. 'No sabes cuanto tiempo he esperado esto', dice. Acto seguido, se mete la polla en la boca y empieza a chuparla. Lentamente, sin prisas. Yo disfruto del momento. Me produce un especial morbo estar practicando sexo en la oficina. Es una de mis fantasias.

Cuando Ana cree que ha llegado el momento, se levanta, se acerca y se sienta encima de mis rodillas. Coge mi mano y la lleva hasta su coño. '¿Ves? Ya vuelvo a estar mojada.' Yo le froto el coño mientras ella sacude mi polla. Con un salto, se la introduce en su coño. Me abraza, pone la cabeza en mi hombro y empieza a subir y bajar. Cada vez que mi polla llega al fondo, Ana suelta un gemido.El ritmo es tranquilo, no hay prisa. Me besa y me araña suavemente la espalda. Quiere disfrutar de mi. Seguimos follando sin prisa, pero ahora cambiamos de posición. Ella se sienta de espaldas a mi. Yo le ayudo siguiendo los movimientos de sus nalgas con mis manos. Le digo que se toque el clitoris mientras la follo. Ana obedece. Se frota con rapidez mientras mi polla entra y sale de su coño a un ritmo cada vez mas alto.

Aun no me he levantado de la silla desde que ella ha llegado, asi que le digo que se levante. Aparto el teclado, la recuesto encima de la mesa, le abro las piernas y acerco mi polla a su coño. Pero no la introduzco. Solo contacto con su clitoris. Ella me pide que la folle. Necesita sexo, mucho sexo. Tampoco me hago rogar. Le introduzco mi polla con mucha lentitud, disfrutando de cada momento. Cuando llego al final, vuelvo a salir. Repito el movimiento varias veces, pero ella finalmente me aprisiona con sus piernas impidiendome que vuelva a salir. Entonces la follo con ganas. Con cada embestida ella suelta un pequeño grito. Me pide que no pare. Noto que esta otra vez a punto de correrse, asi que sigo con el mismo ritmo. Hasta que se corre.

Para mi tambien ha llegado el momento de correrme, pero no quiero hacerlo dentro suyo. Asi que la ayudo a levantarse. Se arrodilla delante mio, coge mi polla y empieza a sacudirla rapidamente. Cuando exploto, lo hago encima de sus tetas. Mi leche resbala por ellas mientras Ana no deja de sacudirme la polla. Cuando ya no puedo más, Ana se levanta y me abraza. Puedo notar la leche entre ambos.

Me da un beso y me confiesa que acaba de cumplir una de las fantasias de su vida: follar en una oficina. Yo tambien le confieso que era mi fantasia.

Nos vestimos el uno al otro sin prisa, deteniendonos para besarnos. Una vez vestidos, le pregunto si quiere cenar. 'Dónde tu quieras, pero el postre lo pongo yo.', me responde. 'Ah si? ¿Que hay de postre?', pregunto inocentemente. 'Diablita', me responde, 'pero no sera hasta que lleguemos a mi hotel'.

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miércoles, noviembre 29, 2006

 

La clase de yoga

Esta historia la acabamos de imaginar entre Ana y yo. Porque Ana existe. Es una extraordinaria mujer con la que he mantenido charlas muy íntimas.
A raiz de un acto tan simple como acudir tarde a una clase de yoga, hemos desarrollado este relato. Esperamos que os guste.


Ana estaba delante del ordenador. Chateaba con un amigo a muchisimos kilometros de distancia. No era la primera vez que hablaba con esa persona. Habian intercambiado varias conversaciones, incluso habian fantaseado. En ese momento acababan de tener una conversación muy erótica que habia hecho que Ana perdiera la noción del tiempo: habia tenido un orgasmo mientras fantaseaba. Entonces dijo: 'Me voy a clase, que llego tarde. Vuelvo en 40 minutos'. El amigo, que estaba trabajando, se despidió de ella, esperando que pasar los 40 minutos. Ana corrió hacia el local dónde hacía clases de yoga. Se encaminó al vestuario para cambiarse de ropa. Se quitó la blusa y la falda y las colgó en el perchero. Se rozó el clítoris aún enrojecido por el reciente orgasmo. Se puso el body negro y las mallas negras. Las mallas se ajustaban a unas piernas perfectas mientras que el body dibujaba unos senos perfectos. Ana se recogió el pelo en una coleta y se miró un momento al espejo antes de entrar en la clase. Sabia que llegaba tarde y eso al profesor no le gustaba. El profesor se llamaba Alberto. Era alto, de unos 35 años, pelo castaño, ojos azules y un cuerpo bien formado. No era el tipico producto de gimnasio, todo músculo. Más bien era un cuerpo trabajado para estar en forma pero sin estridencias. Al entrar Ana en la clase se la quedó mirando fijamente y le dijo: 'Llegas tarde. Te has perdido los ejercicios de calentamiento.' Ana bajó la mirada. De camino a sus propios pies, sus ojos se posaron un segundo en los pantalones de Alberto. Se adivinaba un pene grande, marcando hacia la izquierda. Ana recordo la conversación que acababa de mantener por messenger y se le humedeció el coño solo de pensar en la polla de Alberto. Ocupó su sitio en la clase y empezó sus ejercicios. Alberto corregia algunas de las posturas indicando cómo debian realizarse. En algunos casos ayudaba a las alumnas a ejecutar correctamente la posición. Cada vez que una alumna recibia ese 'tratamiento', notaba las delicadas manos en su cuerpo y se derretía. La clase se terminó y las alumnas se encaminaron al vestuario. Alberto se dirigió a Ana y le dijo: 'Deberias quedarte un rato más. Has llegado tarde.'

Aunque Ana tenia ganas de volver a chatear con su amigo, no se podia negar a quedarse un rato más para terminar sus ejercicios. Alberto se acercó a ella y le indicó nuevas posiciones de yoga para estirar su cuerpo. Ana siguió sus indicaciones, pero lo hizo mal a propósito para que Alberto se acercara más y la corrigiera. En un determinado ejercicio dónde el cuerpo de Ana debia arquearse hacia atrás, Alberto puso las manos en el pecho de Ana, justo encima de sus tetas para ayudarla. El contacto de las manos con su cuerpo hizo que las hormonas de Ana reaccionaran y volvió a notar como su coño se humedecía. Al recuperar su posición y cómo quien no quiere la cosa, rozó con su mano la polla de Alberto. Notó un miembro grande, pero no erecto. Alberto se quedó sorprendido y Ana le pidió disculpas. En el siguiente ejercicio, el cuerpo de Alberto se pegó a la espalda de Ana, que pudo notar la polla de Alberto, ahora mas erecta, en su espalda. Al acabar el ejercicio, Ana se giró hacia Alberto y le dijo: '¿Porque no probamos las posibilidades que nos ofrece el yoga?'

'No te entiendo'-dijo Alberto
'No te hagas el inocente, que tienes la polla mas tiesa que el palo de una bandera. Ya me has entendido.'- le respondió Ana

Sin esperar la respueste de Alberto, Ana dirigió su mano hacia el pantalon y empezó a tocarle la polla. La verdad es que Alberto estaba bien dotado. En un momento le bajó los pantalones (no llevaba nada mas) y empezó a sacudirle la polla. Alberto miraba incredulo la escena, pero sus hormonas podian más que su cabeza y se dejó llevar por la situación. Bajó sus manos hasta los pechos de Ana y empezó a acariciarlos. La polla de Alberto habia llegado a su punto culminante y Ana la podia agarrar con las dos manos. Lentamente la acercó a su cara y, con la punta de la lengua, empezó a lamerle el glande. Las manos de Alberto habian conseguido meterse dentro del body y habian llegado a los pechos de Ana. Los pezones estaba duros. Ana se quitó el body, las mallas y la ropa interior, quedando como Dios la trajo al mundo delante de Alberto. Entonces Alberto se tumbó en el suelo con la polla apuntando al techo. Ana se colocó lentamente encima de él con su coño abierto y lo acercó a su boca. La lengua de Alberto empezó a lamer el clítoris de Ana, pero lo hizo demasiado deprisa, para el gusto de Ana, y esta se apartó: 'Despacio', le dijo. 'No tengas prisa' y volvió a acercar su coño a la cara de Alberto. El coño de Ana es precioso: totalmente depilado, con un tono oscuro en el centro y un clítoris para comérselo.

Alberto volvió a lamerle el clítoris, pero ahora lo hizó más lentamente. De vez en cuando pasaba la lengua por la entrada del coño de Ana, para volver seguidamente al clítoris. Ana volvió a la polla de Alberto y empezó a chuparla muy suavemente. Pasaba la lengua arriba y abajo. Sin previo aviso, se metia la polla en la boca y se la succionaba. Alberto se estremecia cada vez que Ana hacia eso. Hicieron un 69 muy lentamente.

Al rato Ana se levantó y cambió su posición. Se situó encima de la polla de Alberto y bajó lentamente hasta encajar la punta en su coño. La introdujo sólo unos centimetros. Después se la fué introduciendo muy lentamente en su interior. Cuando llegó al final, volvió a subir muy lentamente hasta sacarla de su coño. Alberto le rogó que no saliera, pero Ana estaba encima y controlaba la situación. Repitió el movimiento varias veces y Alberto estaba cada vez más excitado. Cada vez que la sacabe del coño, Ana aprovechaba para sacudirla con fuerza. Finalmente se dejó caer con fuerza encima de su polla y empezó a cabalgarle. Ana estaba agachada sobre Alberto, y el único contacto que tenian era a traves de sus sexos. Ni las manos, ni ninguna otra parte de su cuerpo se tocaban.

Alberto queria cambiar de posición y Ana aceptó. Se tumbó en el suelo con las piernas separadas ofreciendole su coño abiereto con dos dedos. Alberto la penetro con energia. Ana gimió cuando su glande le llegó al rincon más alejado de su coño. Alberto la folló con pasión mientras Ana se tocaba las tetas y se tiraba de los pezones. Le dijo a Alberto que no corriera tanto, que tenian tiempo de sobras. Y Alberto bajó el ritmo.

Ahora es Ana quien quiere cambiar de posición. Coge una silla y sienta en ella a Alberto. Se coloca de cara a él y procede a introducirse la polla en el coño. Pero esa posición enseguida la quiere cambiar, y se da la vuelta, dándole la espalda a Alberto y permitiendo que este le acaricie las nalgas mientras la penetra. Ana vuelve a tener el control de la situación y manda en el ritmo. Será como ella quiera y sólo dejará correrse a Alberto cuando ella lo desee. Oye que la respiración de Alberto se acelera al mismo ritmo que sus movientos, asi que se pone una mano rapidamente en el coño y se frota el clitoris con vigor. Cuando Alberto se corre, ella llega al orgasmo. Su coño esta lleno de la leche de Alberto. Tiene aún la mano en el coño y nota como la leche resbala por la polla de Alberto saliendo de su coño. Sus dedos mezclan los flujos de los dos mientras los espasmos van remitiendo.

¡Que suerte haber llegado tarde a la clase!, piensa Ana. Algun dia tengo que repetirlo. Alberto no sabe que cara poner, ha llegado a un anticlímax y no sabe cómo reaccionar. ¿Con que cara voy a mirarla yo mañana?, piensa.

Ana se levanta, se va al vestuario y se cambia. Dos orgasmos en una hora, no esta nada mal. Vuelve a casa, conecta el messenger y mira si estoy conectado. Lo estoy y me cuenta toda la historia. Nos ponemos muy calientes y Ana se masturba hasta lograr su tercer orgasmo del dia.

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Como decía, esta historia la hemos inventado Ana y yo. La verdad es que estaba charlando conmigo y llegó tarde a la clase, pero el castigo sólo consistió en quedarse a hacer algún ejercicio (no sexual) más. Pero nos hemos divertido mucho imaginando esto. Esperamos que os guste.

Un beso excitante, lascivo, húmedo, ardiente y cachondo para tod@s.

Ana y luego-te-cuento

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Historias del este (III)

[A insistencia de Cachondita]

Al dia siguiente decidimos llevar a Oxana a la playa. Ella proviene de una poblacion del interior de Rusia, por lo que nunca habia visto una playa en directo. Por la mañana paseamos por un bonito pueblo costero. Tomamos un vermut en una terraza y comimos en un acogedor restaurante de pescado.

Por la tarde fuimos a una pequeña cala de la Costa Brava. Oxana lucía un bikini amarillo y mi mujer otro de color negro. Mientras cruzabamos la playa en busca un buen sitio, podia notar las miradas de envidia de los hombres que habia en la playa. Nos situamos en el extremo más alejado al camino que llevaba a la cala. Extendimos las toallas y sacamos la crema protectora.

Oxana y mi mujer se quitaron la parte de arriba y yo les puse crema en la espalda. Nos tumbamos y tomamos el sol mientras charlabamos de lo ocurrido el dia antes. La tarde fue cayendo y la playa fue quedando desierta hasta que finalmente nos quedamos solos. Desde la Costa Brava no se puede ver una puesta de sol en el mar, pero aun asi son preciosas, asi que decidimos quedarnos.

Cuando nos quedamos solos, Oxana propuso continuar lo de la noche anterior. Yo, que andaba pensando como sacar el tema sin ser grosero, miré a mi mujer inquisitivamente. Ella ya habia cambiado de posición acercandose a mi y metiendo la mano dentro de mi bañador. Oxana se acercó a mi y me beso. Por mi mente pasó la escena del aeropuerto, y mi polla reaccionó al instante. Mi mujer se agachó, me quitó el bañador y empezó a comerme la polla. Yo estaba tumbado y mi mujer estaba entre mis piernas con el culo en pompa. Oxana se acercó, apartó la tira del bikini que cubria el coño de mi mujer y empezó a chuparselo. Mi mujer abrió más las piernas y empezó a gemir. Yo no podia ver a Oxana, pero sabia que estaba llevando a mi mujer hasta el primer orgasmo. Y efectivamente, el orgasmo llegó acompañado de un gran gemido.

Mi mujer se aparto a un lado pasandose los dedos por el coño y llevandoselos a la boca. Oxana se acercó a mi y se puso encima mio. Empezamos un 69 fantastico. Ella me lamia mi polla con suavidad, pasando la lengua por toda ella para acabar introduciendola en su boca. Entonces me la sacudia con fuerza. Pero solo 3 o 4 veces, entonces se sacaba la polla de la boca y volvia a lamerla con suavidad. Mientras yo le introducia mi lengua dentro de su coño y despues pasaba a su clítoris. Consegui que Oxana se corriera.

Entonces mi mujer se acercó y se montó encima de mi polla. Subia y bajaba lentamente sobre mi polla casi sacandola de su coño. El movimiento se hizo mas rapido hasta que me corri dentro del coño de mi mujer. Cuando mi polla salió, mi semen resbaló por sus muslos y Oxana se apresuró a tocarlo con sus dedos y llevarselo a la boca. Nos levantamos y nos fuimos al agua. El sol nos bañó con sus ultimos rayos cuando desmontamos nuestro particular folladero y volviamos al coche.

[Si, Cachondita, supongo que continuará, pero debo inspirarme]

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Una experiencia inolvidable

Ayer, mientras trabajaba, me apareció un mensaje del Yahoo: 'Zoya se ha conectado'. No le di más importancia, ya que se trata de uno de los muchos contactos que tengo en Yahoo. Sólo me llamó la atención por el hecho de que hacia pocos dias que me habia agregado y aun no la habia visto conectada. Zoya es rusa, de Moscú, como otras muchas amigas que tengo. No se trata de un contacto de una página de adultos. Es un contacto sacado de una página de amistades sin intención de sexo.

Como decia, no le di importancia. Si queria comunicarse conmigo, solo tenia que escribirme. Y lo hizo. Primero me mandó un monton de mensajes solicitando datos de mi perfil. Se los pasé y se acabó el bombardeo. Empezó con las preguntas de rigor: ¿Como estas?, ¿De donde eres?, etc
Me invitó a verla por la camara web. Antes de aceptar le dije que yo estaba en el trabajo y que no podia conectar mi camara, ya que el rendimiento de la red baja en picado. Ella dijo que no es un problema. Asi que acepté la invitación. Yo sabia que Zoya es una chica bonita, con un buen cuerpo, pero las fotos no le hacen justicia. Es MUY bonita. Me preguntó si la estaba viendo y si le gustaba. Yo le dije la verdad: que si.

Al momento dijo que estaba caliente y que necesitaba masturbarse. Me quede de una pieza. Solo habiamos cambiado una docena de frases y me suelta eso. Me dice: 'espera un momento que me masturbo'. Me quedé embobado mirando como ella se quitaba la ropa y empezó a tocarse. En ese momento se cortó la señal de la camara. Al poco rato me pregunta que qué me parece. Le digo que espero que se lo haya pasado bien, pero que la señal se cortó. Le pregunto si ya se ha corrido. Me dice que no, que ahora va a follar con un amigo. La felicito por eso y ella conecta otra vez la camara.

La veo cómo se sienta en un sofá y un chico muy bien dotado se acerca a ella. Ella empieza a chuparle la polla. Zoya se toca el coño con una mano mientras veo que el chico se la sacude con fuerza. No llegaron a follar, ya que el chico empezó a correrse en su boca. Supongo que le dió mucho morbo que lo estuvieran viendo.

Despues de eso, Zoya se ha desconectado.

Esta ha sido la primera vez que he visto algo parecido por webcam. Y la verdad es que me ha excitado un monton.

Espero con ansiedad la próxima vez que se conecte.

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Historias de este (II)

[A petición de Cachondita]

Mientras preparabamos la cena y Oxana se duchaba, le conté a mi mujer lo sucedido en al aeropuerto. Ella quiso saber todos los detalles y, de tan caliente qie se puso, empezó a tocarse. Durante la cena, mi mujer (que es muy curiosa) le estuvo preguntando por la vida en Rusia. Ella tenia entendido que la mayoria de las rusas buscaban desesperadamente la forma de salir del pais. Tambien creia que el grado de homosexualidad femenina era muy elevado. Oxana nos explico que la vida en Rusia no es fácil. Los hombres son unos vagos y las mujeres intentan emigrar a occidente para mejorar sus vidas. Tambien nos conto que muchas mujeres eran lesbianas, ya que hay muchas mas mujeres que hombres. Ella misma nos contó que habia tenido alguna experiencia lésbica. En ese momento mi mujer se levantó de la mesa y fue a la cocina.

Me llamó mientras Oxana me contaba su primer encuentro con una mujer. Al llegar a la cocina, mi mujer me confesó que, aparte de lo caliente que le habia puesto mi experiencia del aeropuerto, le habia puesto más caliente aun el relato de Oxana. Mi mujer siempre habia fantaseado con estar con otra mujer. Me propuso intentar un acercamiento a ver si Oxana aceptaba. Yo acepté, pero con la condición de que quería estar presente. Volvimos al comedor y de alli pasamos al salon. Ellas se sentaron en el sofá y yo en el sillón. Mi mujer fue directa al grano y le confesó su fantasia. Le dijo claramente que queria probarlo con ella. Acompañó su demanda con unas caricias en el muslo de Oxana. Ella me miró cómo preguntandome si mi mujer estaba bromeando. Supongo que mi expresión le respondió negativamente porque se acercó a mi mujer y la besó. La mano de mi mujer ya habia llegado al coño de Oxana, cubierto por un pequeño tanga. Las manos de Oxana acariciaron los pechos de mi mujer por encima de la blusa.

Pronto se despojaron de la ropa y pasaron a besarse por todo el cuerpo. Yo las miraba con la polla en la mano, sacudiendola lentamente y disfrutando del espectaculo. Ellas se lanzaron a un 69 espectacular. Se metian los dedos en el coño y se lamian el clítoris. Se corrieron simultáneamente. No pude más que aplaudir su orgasmo. Ellas se acercaron a mi y empezaron a chuparme la polla lentamente. Pensaba follarmelas a las dos, pero su tratamiento oral fue tan bueno, que me corrí antess de poder proponerlo. Me lamieron hasta la última gota. Despues nos fuimos los tres a la ducha abrazados. Esa noche me costó conciliar el sueño.

[Continuará..... posiblemente]

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