viernes, octubre 27, 2006
Fantasia de una noche en la gran ciudad
Este es un relato (imaginario) de índole altamente sexual. Asi que no te ofendas. Va dirigido a una persona en concreto (ella lo detectará, si lo lee)
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Tarde en una gran ciudad. He quedado con una persona para tomar una copa. Nos citamos en un bonito local del centro. El sitio es acogedor: música suave, luces tenues, sin gritos, camareros educados.... el lugar perfecto para una cita.
No conozco a la persona con la que he quedado, sólo nos hemos comunicado mediante SMS, por lo que no tengo una idea precisa, aunque si vaga, de su aspecto. Se que es morena, 1.70, ojos marrones y que ronda la treintena. Pongamos que se llama Eva.
Un poco antes de las 10, la hora que nos hemos citado, me presento en el local.
Llevo mi atuendo habitual: tejanos, camiseta de manga larga y zapatillas Geox. El típico vestuario del informático, absolutamente informal. Ella sabe que mido poca más de 1.90 y que paso del los 90 kilos. Soy rubio (aunque mi pelo empieza a perder ese color para dar paso a unas interesantes canas) y tengo los ojos azules. Ni guapo ni feo, auque dicen que atractivo.
Ella me ha dicho que llevará un vestido negro ajustado.
Pasan los minutos y no hago más que vigilar la puerta del local. Cada vez que veo que se abre, mi mirada se desvia para ver quien entra, ilusionado porque sea mi cita. A las 10 y cinco minutos aparece una morena con un vestido negro. Me quedo embobado, y no soy el único: todos los hombres del bar han desviado la vista hacia la puerta. La mujer levanta sus ojos a ver si encuentra su objetivo. Finalmente posa la vista sobre mi. Yo he conseguido quitarme esa sonrisa de tonto que me ha quedado y me rehago lo suficiente para levantar una mano y saludarla.
Ella decide que soy la persona con la que se ha citado. Viene hacia la mesa que he conseguido en un rincón, lejos de miradas indiscretas. Pero no se libra de que todos los hombres del local la devoren con la mirada mientras cruza hasta nuestra mesa. Siento como les llena la envidia.
Me levanto y nos intercambiamos dos besos. Nos sentamos y empezamos a charlar. Viene un camarero a pedir qué queremos tomar. Yo, que no bebo, no creo que sea necesaria una demostración, por lo que pido un agua con gas. Ella, después de pensarlo, se decide por una Coca-Cola. No se si es que no bebe o que no quiere beber. Ya lo descubriremos.
Mientras ella decidia que iba a tomar, yo aprovecho para estudiarla. Lleva un ligero maquillaje. Los labios pintados con un carmin muy suave y una ligera sombra de ojos. No lleva rimel, ni las uñas pintadas (aunque si cuidadas). Después me fijo en su vestuario. El vestido es muy ajustado, sin mangas, dejando a la vista unos brazos ligeramente bronceados. Lleva medias y zapatos negros de tacón. La falda del vestido es corta, muy corta; permite ver que lleva liga para sujetar las medias. Empiezo a pensar que mi vestuario no está a la altura de esta mujer, por lo que me estudio a mi mismo. Bueno, los tejanos son casi nuevos; las Geox tambien y la camiseta tiene un estampado moderno. Vamos, que tampoco está tan mal. Ella parece darse cuenta de ese detalle y me comenta que es justo lo que esperaba. Eso me tranquiliza, ya que ella se ha arreglado mucho para esta cita.
Empezamos a charlar. Primero de cosas absolutamente intrascendentes:; el tiempo, el local, el tráfico.... sólo para empezar a hablar. Poco a poco nos vamos contando cosas de nuestros respectivos trabajos. Despues el tema deriva hacia nuestras aficiones, hasta llegar al motivo por el cual nos hemos citado. Porque nos conocemos gracias a Internet, concretamente mediante una pagina de contactos personales. De hecho, ella se puso en contacto conmigo: yo sólo me di de alta por curiosidad.
El tiempo va pasando y los clientes del local empiezan a abandonarlo (toca empezar la ruta de locales nocturnos), quedandonos prácticamente sólos. Ella saca el teléfono móvil y manda un mensaje. Vuelve a guardar el teléfono sin esperar respuesta.
Seguimos charlando sobre nosotros y lo que nos ha llevado hasta ese local. Al rato entran dos mujeres en el local. Los pocos hombres que quedan tambien se las quedan mirando: llevan provocativos vestidos rojo y verde respectivamente. Son rubias y vienen decididas hasta nuestra mesa. Me dicen 'Hola' y, por todo saludo a Eva, se dan un beso en los labios. Pero no un beso cualquiera, un beso lleno de pasión. Me quedo estupefacto sin dar crédito a lo que veo. Entonces empiezo a entender que ha pasado. Ella les ha mandado un mensaje para que vinieran.
Se sientan una a cada lado de nosotros: la del vestido verde y ojos del mismo color a mi lado y la del vestido rojo y ojos azules a su lado. Se llaman Sandra y Carla, respectivamente. Empezamos a charlar todos, pero la conversación nos lleva a charlar de sexo. De hecho, son sus amigas las que sacan el tema. Me preguntan si he estado alguna vez con más de una mujer a la vez. Respondo que no, aunque es una de esas cosas que siempre he querido hacer. El local está casi vacio, solo queda una pareja en otro rincón muy acaramelados. De hecho, él tiene la mano debajo de su camiseta y se vé como le toca los pechos. Ella lo abraza con una mano, mientras la otra busca en la entrepierna del hombre.
En nuestra mesa los acontecimientos se empiezan a precipitar. Carla le dá un morreo impresionante a Eva mientras le empieza a subir la falda del vestido. Lleva un tanga negro minusculo que enseña más que no esconde. Atisbo un pubis rasurado, pero me distrae Sandra. Me está susurrando cosas al oido mientras su mano se desliza hacia mi entrepierna. Empiezo a notar que la temperatura sube y, de pronto, tengo muchisima calor. ¿es esto lo que se siente cuando estas con más de una mujer? ¡Me gusta!
Carla ya ha acabado de subirle la falda a Eva y le aparta el tanga. Efectivamente, aparece un coño rasurado muy bien cuidado. Carla empieza a lamérselo. Eva parece encantada. Sandra ha conseguido bajarme la cremallera de los pantalones y ha empezado a acariciarme. Yo me excitado sobremanera viendo a Eva como disfruta, por lo que no me cuesta mostrar miembro totalmente erecto. Sandra se agacha y empieza a lamerme la polla. Primero sólo pasa la lengua, pero enseguida pasa a introducirsela en la boca. Eva sigue gimiendo de placer. Carla ha sacado un enorme consolador de no se dónde y empieza a introducirlo en el coño de Eva. Veo que está completamente mojada.
Yo le toco las tetas a Sandra. Unas enormes tetas perfectas. Casi al momento ella se quita el vestido. Debajo aparece un body de color verde con el coño abierto. No lleva nada más, ni siquiera un tanga. Tiene el coño resurado. Desvio mi mirada hacia Carla, que se ha subido el vestido. Lleva medias blancas con liguero, tampoco lleva tanga y tambien está rasurada.
Sandra coge mi polla y la pone entre sus tetas. ¡Dios santo! que maravilla de tetas. Cada tres o cuatro sacudidas, se la introduce en la boca y, a continuación, vuelve a ponerla entre sus tetas.
Carla sigue introduciendo el consolador en el coño de Eva, mientras empieza a tocarse el coño.
La pareja de la otra mesa (únicos clientes que quedan en el local) ven lo que ocurre en nuestra mesa, se levantan y se acercan. Sin ningun tipo de presentación previa, se desnudan y se unen a nosotros. Él, Carlos, coge a Carla y le pide que le chupe la polla. Carla accede encantada. Ella, Ana, se acerca a Sandra, se agacha y empieza a comerle el coño.
Viendo que la pareja se ha apropiado de Carla y Sandra, Eva se gira hacia mi y me besa en los labios. Despues me hace tumbar y se coloca encima de mi. Empiezo a comerle el coño mientras ella me chupa la polla. Estoy muy, muy excitado. Carla sigue chupando a Carlos, mientras que Sandra y Ana se estan chupando el coño mutuamente.
El local está cerrado al público y los camareros no dan crédito a lo que está sucediendo. Dos de ellos, los más lanzados, se acercan a Sandra y Ana con la intención de que les chupen la polla. Viendo que acceden, pronto aparecen dos camareros más, por lo que Sandra y Ana tienen dos pollas cada una. !Que poco que se esperaban eso!
Eva y yo seguimos con lo nuestro. Eva me lleva varias veces al borde del orgasmo, pero sabe parar en el momento justo. Esto hace que mi excitación vaya creciendo. Yo intento darle el mismo placer y parece que lo consigo, ya que ella no deja de gemir. No grita porque tiene la boca llena. Finalmente noto un gran estremecimiento y ella se saca la polla de la boca, sin dejar de sacudirla, y grita: ¡ ME CORRO ! A continuación sigue chupando intentando compensarme.
El grito ha alertado a la dueña del local, que contaba la recaudación en su despacho. Baja llena de curiosidad y se encuentra con una escena increible. Se acerca a sus camareros y les pregunta: ' A ver viciosos, ¿porque no me habeis avisado?' Por toda respuesta, uno de ellos le arranca el vestido dejando a la vista unas tetas monstruosas. Tambien le quita el tanga. Entonces descubre que, de su coño, sale un hilo con una anilla. Empieza a tirar suavemente de la anilla y aparecen 5 bolas que llevaba introducidas en su coño. ¡Menuda sorpresa se lleva el camarero! Ella, como si nada, empieza a comerle la polla. Otro de los camareros no deja pasar la oportunidad de follar con la dueña, por lo que se acerca a ella.
Carlos ha decidido pasar a la acción y pone a cuatro patas a Carla para meterle la polla por detras. Sandra y Ana se morrean, mientras los dos camareros que les quedan les comen el coño. Eva ha conseguido excitarme de tal manera que acabo corriendome en su boca. Ella acepta todo mi semen y sigue chupandome, como si quisiera que nunca acabara de correrme. Esto hace que mi polla no pierda la erección.
La dueña ha decidido que necesita sexo, e incita a un camarero a que la folle mientras sigue chupandole la polla al otro. Carla se frota el clítoris mientras Carlos la folla salvajemente. Finalmente, Carla se corre.
Eva ha decidido aprovechar mi erección para empezar a follar. Se situa sobre mi polla y la introduce suavemente hasta el fondo de su coño. Empieza a cabalgarme lentamente. Carla la besa en los labios, pasando a continuación a morderle los pezones.
Sandra coge a uno de los camareros aparte y empiezan a follar encima de una mesa. Ana no quiere ser menos y ofrece su coño al otro para que la penetre. El camarero, con una polla de 25 centimetros, no se hace rogar, y la folla. Ana grita de placaer: jamás a tenido una polla tan grande.
Carla saca la polla de Carlos de su coño y empieza a sacudirla con ganas. Carlos decide darle un regalo y se corre en su cara. Carla acepta el regalo. Carlos decide cambiar de pareja y se acerca a Sandra. Está follando como una loca con un camarero, pero acepta la polla de Carlos en su boca. Carla decide ayudar a la dueña y, entre las dos, le chupan la polla al camarero. Cuando el camarero cree que la tiene suficientemente dura, se coloca encima de la dueña e introduce su verga por el culo. La dueña aulla de placer: una polla en el coño y otra en el culo, ¿que más puede pedir? Pues que otro camarero le meta la polla en la boca. Los que estaba follando con Ana y Sandra las dejan para turnarse con la dueña. ¡Cuatro pollas para la dueña! Sandra le come el coño a Ana mientras Carlos se la folla. Carla se acerca a nosotros y se sienta encima de mi boca para que le coma el coño.
El consolador vuelve a aparecer y Sandra lo mete en el coño de Ana. Eva sigue cabalgandome, ahora de cara a mi para que le pueda chupar los pezones. El ritmo de sus movimientos aumenta, hasta convertirse en un loco sube y baja.
La dueña recibe el regalo total: los cuatro camareros se corren casi simultaneamente: uno en su culo, otro en su coño y dos en su boca. Carlos decide que es el momento de dejar a Sandra con Ana y aprovecha para meter su polla en el culo de la dueña.
Sandra y Ana ven que los cuatro camareros estan solos y deciden no desaprovechar la ocasión. Empiezan a chupar sus miembros, flacidos después de haber satisfecho a su dueña, hasta que consiguen ponerlos duros otra vez. Entonces deciden probar un sandwich, y hacen que los camareros les llenen el coño y el culo. El espectaculo es sensacional. Sandra y Ana montando un camarero cada una, besandose entre ellas y con un segundo camarero cada una en su culo.
Eva se saca mi polla de su coño y la ofrece a Carla. Me la chupa con total devoción. A continuación, cambia su sitio con Eva. Asi pués, le como el coño a Eva mientras Carla me cabalga como una loca.
Carlos sigue montando a la dueña, que no para de gritar: ¡MAS! ¡MAS! ¡MAAAAS! ¡¡¡NECESITO MAS!!! Carlos le bombea el culo salvajemente y la dueña se apodera del consolador para meterlo por su coño.
Sandra y Ana siguen gozando de sus camareros. Estos van cambiando de posición y hembra, con lo que el cambio de pollas, culos y coños es continuo. Cuando uno saca la polla del coño de Ana, la mete en la boca de Sandra, mientras otro saca la polla del culo de Sandra. Despues se cambian las posiciones. Sandra y Ana gimen de placer.
Eva decide que es es el momento de que la folle por el culo, asi que aparta a Carla y introduce mi polla en su culo. El movimiento es lento, pero seguro. Cuando se ha introducido la totalidad de mi polla en su culo, Carla empieza a lamerle el clítoris. Eva empieza a moverse lentamente y a retorcerse de placer.
Carlos se tumba en el suelo y deja que la dueña le coma la polla. El consolador sigue dentro de su coño. Entonces decide ponerse encima de Carlos y follarle. El consolador pasa al culo de la dueña.
Sandra y Ana han decidido exprimir a los camareros, por lo que empiezan a sacudirles la polla por parejas. Finalmente, los cuatro camareros se corren encima de las tetas de Sandra, mientras Ana lame ávidamente el semen. Cuando deja de llover semen, Ana besa a Sandra para que pruebe el semen.
Eva ha aumentado el ritmo y empiezo a sentir como mi leche pugna por salir. Pero Eva reduce la velocidad para evitar que me corra en su culo: quiere que me vuelva a correr en su boca. Ademas no quiere que Carla deje de chuparle el coño, porque quiere correrse.
Los camareros se retiran exhaustos y Sandra y Ana deciden dedicarse a otras tareas. Sandra ayuda a la dueña con el consolador y Ana empieza a masajear el coño de Carla.
Carlos acaba por correrse dentro del coño de la dueña, que rapidamente saca la polla y empieza a chupar el semen que queda.
Sandra chupa el coño lleno de semen de la dueña hasta que esta se corre. El consolador ha pasado al coño de Sandra, que lo maneja freneticamente. Ana ha conseguido que Carla se corra y decide ir a ver a Carlos (por algo es su pareja). Le da unos besitos cariñosos en la polla y le dice: 'Tenemos que volver a este local'.
La dueña cree que es el momento de acabar las cuentas y se retira totalmente satisfecha y llena de leche. Ha sido el polvo más bestial de su vida.
Sandra decide que, visto que todo el mundo deserta, volver al plan original, es decir: Eva, Carla, Sandra y yo.
Carlos y Ana se despiden de nosotros. Se van sin intercambiar ninguna información de contacto sobre ellos. Ha sido un verdadero 'Aqui te pillo, aui te mato'
Quedamos los cuatro del principio. Yo estoy follando a Eva el culo mientras Carla y Sandra hacen un 69. Cada cierto tiempo, cambiamos posiciones, pudiendo follar con las tres e indistintamente el coño o el culo. Al rato, y mientras le tocaba a Sandra, mi polla decide explotar. Grito: 'Me viene'. Carla y Eva observan con atención el coño de Sandra y, al cabo de un momento, ven el semen resbalar por mi polla y saliendo de su coño. 'Joder, que polvo' pienso yo. Creo que no podré volver a follar en una semana, pero ellas no piensan lo mismo.
Despues de unos momentos de descanso en que nos besamos, ellas creen que aun me queda leche, por lo que deciden comerme la polla por turnos. Dos me la comen mientras yo le como el coño a una de ellas. Los turnos son rotatorios. Finalmente, y aunque no creia yo que fuera posible, me corro en la cara de las tres. Es la corrida más grande de la noche.
Despues de esto, nos levantamos, nos vestimos y pedimos la cuenta. Sale la dueña y nos dice que, esa noche, la casa invita. 'Muchas gracias', contestamos y salimos del local. Hemos estado 3 horas follando.
Fuera está mi coche, y me ofrezco a acompañarlas a cada una a su casa. Primero vamos a casa de Carla. Antes de bajar del coche insiste en pagarme la molestia, y me chupa la polla en el portal de su casa hasta que la lleno de leche.
Despues nos vamos a casa de Sandra, dónde se repite la historia, solo que esta vez insiste en que la folle por el culo. Una vez satisfecha, me besa y se va.
Finalmente nos quedamos Eva y yo solos. Ella me indica dónde es su casa. Al llegar me invita a subir a su apartamento. A pesar de lo cansado que estoy, creo que es necesario que la acompañe, por lo que accedo.
Al llegar a la puerta del apartamento me dice: 'No hagas ruido, que mi compañera de piso se puede despertar'. Entramos sigilosamente y nos sentamos en la sala. Ella se acerca a mi y me besa los labios. Empieza a buscar mi polla y finalmente la saca de mis pantalones. Vuelvo a estar caliente. Empieza a chuparla. Al girarse para apagar la luz, da un golpe a un jarrón de la mesita. Su compañera se despierta y aparece, con un tanga rojo y un sujetador de blonda en la sala. No nos hemos dado cuenta de su presencia. Ella empieza a masturbarse. Eva ha conseguido lo imposible. Vuelvo a estar a punto para follar, por lo que se tumba en el sofá y yo la penetro. Su compañera decide que ella tambien está caliente y se une a nosotros. Le pone el coño en la boca a Eva y esta se lo come.
Al rato cambiamos y me follo a su compañera de piso. Finalmente me corro dentro de Eva. Su compañera se ha dormido en el sillón, y Eva cae, exhausta, a mi lado.
Me lavanto, me ducho y me visto. Busco un papel y le dejo una nota. Salgo cerrando la puerta en silencio y me pierdo en la noche de la gran ciudad.
La nota dice: 'Ya sabes mi numero, si quiere más, mándame un mensaje. Ya no necesitamos mas Internet'
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Tarde en una gran ciudad. He quedado con una persona para tomar una copa. Nos citamos en un bonito local del centro. El sitio es acogedor: música suave, luces tenues, sin gritos, camareros educados.... el lugar perfecto para una cita.
No conozco a la persona con la que he quedado, sólo nos hemos comunicado mediante SMS, por lo que no tengo una idea precisa, aunque si vaga, de su aspecto. Se que es morena, 1.70, ojos marrones y que ronda la treintena. Pongamos que se llama Eva.
Un poco antes de las 10, la hora que nos hemos citado, me presento en el local.
Llevo mi atuendo habitual: tejanos, camiseta de manga larga y zapatillas Geox. El típico vestuario del informático, absolutamente informal. Ella sabe que mido poca más de 1.90 y que paso del los 90 kilos. Soy rubio (aunque mi pelo empieza a perder ese color para dar paso a unas interesantes canas) y tengo los ojos azules. Ni guapo ni feo, auque dicen que atractivo.
Ella me ha dicho que llevará un vestido negro ajustado.
Pasan los minutos y no hago más que vigilar la puerta del local. Cada vez que veo que se abre, mi mirada se desvia para ver quien entra, ilusionado porque sea mi cita. A las 10 y cinco minutos aparece una morena con un vestido negro. Me quedo embobado, y no soy el único: todos los hombres del bar han desviado la vista hacia la puerta. La mujer levanta sus ojos a ver si encuentra su objetivo. Finalmente posa la vista sobre mi. Yo he conseguido quitarme esa sonrisa de tonto que me ha quedado y me rehago lo suficiente para levantar una mano y saludarla.
Ella decide que soy la persona con la que se ha citado. Viene hacia la mesa que he conseguido en un rincón, lejos de miradas indiscretas. Pero no se libra de que todos los hombres del local la devoren con la mirada mientras cruza hasta nuestra mesa. Siento como les llena la envidia.
Me levanto y nos intercambiamos dos besos. Nos sentamos y empezamos a charlar. Viene un camarero a pedir qué queremos tomar. Yo, que no bebo, no creo que sea necesaria una demostración, por lo que pido un agua con gas. Ella, después de pensarlo, se decide por una Coca-Cola. No se si es que no bebe o que no quiere beber. Ya lo descubriremos.
Mientras ella decidia que iba a tomar, yo aprovecho para estudiarla. Lleva un ligero maquillaje. Los labios pintados con un carmin muy suave y una ligera sombra de ojos. No lleva rimel, ni las uñas pintadas (aunque si cuidadas). Después me fijo en su vestuario. El vestido es muy ajustado, sin mangas, dejando a la vista unos brazos ligeramente bronceados. Lleva medias y zapatos negros de tacón. La falda del vestido es corta, muy corta; permite ver que lleva liga para sujetar las medias. Empiezo a pensar que mi vestuario no está a la altura de esta mujer, por lo que me estudio a mi mismo. Bueno, los tejanos son casi nuevos; las Geox tambien y la camiseta tiene un estampado moderno. Vamos, que tampoco está tan mal. Ella parece darse cuenta de ese detalle y me comenta que es justo lo que esperaba. Eso me tranquiliza, ya que ella se ha arreglado mucho para esta cita.
Empezamos a charlar. Primero de cosas absolutamente intrascendentes:; el tiempo, el local, el tráfico.... sólo para empezar a hablar. Poco a poco nos vamos contando cosas de nuestros respectivos trabajos. Despues el tema deriva hacia nuestras aficiones, hasta llegar al motivo por el cual nos hemos citado. Porque nos conocemos gracias a Internet, concretamente mediante una pagina de contactos personales. De hecho, ella se puso en contacto conmigo: yo sólo me di de alta por curiosidad.
El tiempo va pasando y los clientes del local empiezan a abandonarlo (toca empezar la ruta de locales nocturnos), quedandonos prácticamente sólos. Ella saca el teléfono móvil y manda un mensaje. Vuelve a guardar el teléfono sin esperar respuesta.
Seguimos charlando sobre nosotros y lo que nos ha llevado hasta ese local. Al rato entran dos mujeres en el local. Los pocos hombres que quedan tambien se las quedan mirando: llevan provocativos vestidos rojo y verde respectivamente. Son rubias y vienen decididas hasta nuestra mesa. Me dicen 'Hola' y, por todo saludo a Eva, se dan un beso en los labios. Pero no un beso cualquiera, un beso lleno de pasión. Me quedo estupefacto sin dar crédito a lo que veo. Entonces empiezo a entender que ha pasado. Ella les ha mandado un mensaje para que vinieran.
Se sientan una a cada lado de nosotros: la del vestido verde y ojos del mismo color a mi lado y la del vestido rojo y ojos azules a su lado. Se llaman Sandra y Carla, respectivamente. Empezamos a charlar todos, pero la conversación nos lleva a charlar de sexo. De hecho, son sus amigas las que sacan el tema. Me preguntan si he estado alguna vez con más de una mujer a la vez. Respondo que no, aunque es una de esas cosas que siempre he querido hacer. El local está casi vacio, solo queda una pareja en otro rincón muy acaramelados. De hecho, él tiene la mano debajo de su camiseta y se vé como le toca los pechos. Ella lo abraza con una mano, mientras la otra busca en la entrepierna del hombre.
En nuestra mesa los acontecimientos se empiezan a precipitar. Carla le dá un morreo impresionante a Eva mientras le empieza a subir la falda del vestido. Lleva un tanga negro minusculo que enseña más que no esconde. Atisbo un pubis rasurado, pero me distrae Sandra. Me está susurrando cosas al oido mientras su mano se desliza hacia mi entrepierna. Empiezo a notar que la temperatura sube y, de pronto, tengo muchisima calor. ¿es esto lo que se siente cuando estas con más de una mujer? ¡Me gusta!
Carla ya ha acabado de subirle la falda a Eva y le aparta el tanga. Efectivamente, aparece un coño rasurado muy bien cuidado. Carla empieza a lamérselo. Eva parece encantada. Sandra ha conseguido bajarme la cremallera de los pantalones y ha empezado a acariciarme. Yo me excitado sobremanera viendo a Eva como disfruta, por lo que no me cuesta mostrar miembro totalmente erecto. Sandra se agacha y empieza a lamerme la polla. Primero sólo pasa la lengua, pero enseguida pasa a introducirsela en la boca. Eva sigue gimiendo de placer. Carla ha sacado un enorme consolador de no se dónde y empieza a introducirlo en el coño de Eva. Veo que está completamente mojada.
Yo le toco las tetas a Sandra. Unas enormes tetas perfectas. Casi al momento ella se quita el vestido. Debajo aparece un body de color verde con el coño abierto. No lleva nada más, ni siquiera un tanga. Tiene el coño resurado. Desvio mi mirada hacia Carla, que se ha subido el vestido. Lleva medias blancas con liguero, tampoco lleva tanga y tambien está rasurada.
Sandra coge mi polla y la pone entre sus tetas. ¡Dios santo! que maravilla de tetas. Cada tres o cuatro sacudidas, se la introduce en la boca y, a continuación, vuelve a ponerla entre sus tetas.
Carla sigue introduciendo el consolador en el coño de Eva, mientras empieza a tocarse el coño.
La pareja de la otra mesa (únicos clientes que quedan en el local) ven lo que ocurre en nuestra mesa, se levantan y se acercan. Sin ningun tipo de presentación previa, se desnudan y se unen a nosotros. Él, Carlos, coge a Carla y le pide que le chupe la polla. Carla accede encantada. Ella, Ana, se acerca a Sandra, se agacha y empieza a comerle el coño.
Viendo que la pareja se ha apropiado de Carla y Sandra, Eva se gira hacia mi y me besa en los labios. Despues me hace tumbar y se coloca encima de mi. Empiezo a comerle el coño mientras ella me chupa la polla. Estoy muy, muy excitado. Carla sigue chupando a Carlos, mientras que Sandra y Ana se estan chupando el coño mutuamente.
El local está cerrado al público y los camareros no dan crédito a lo que está sucediendo. Dos de ellos, los más lanzados, se acercan a Sandra y Ana con la intención de que les chupen la polla. Viendo que acceden, pronto aparecen dos camareros más, por lo que Sandra y Ana tienen dos pollas cada una. !Que poco que se esperaban eso!
Eva y yo seguimos con lo nuestro. Eva me lleva varias veces al borde del orgasmo, pero sabe parar en el momento justo. Esto hace que mi excitación vaya creciendo. Yo intento darle el mismo placer y parece que lo consigo, ya que ella no deja de gemir. No grita porque tiene la boca llena. Finalmente noto un gran estremecimiento y ella se saca la polla de la boca, sin dejar de sacudirla, y grita: ¡ ME CORRO ! A continuación sigue chupando intentando compensarme.
El grito ha alertado a la dueña del local, que contaba la recaudación en su despacho. Baja llena de curiosidad y se encuentra con una escena increible. Se acerca a sus camareros y les pregunta: ' A ver viciosos, ¿porque no me habeis avisado?' Por toda respuesta, uno de ellos le arranca el vestido dejando a la vista unas tetas monstruosas. Tambien le quita el tanga. Entonces descubre que, de su coño, sale un hilo con una anilla. Empieza a tirar suavemente de la anilla y aparecen 5 bolas que llevaba introducidas en su coño. ¡Menuda sorpresa se lleva el camarero! Ella, como si nada, empieza a comerle la polla. Otro de los camareros no deja pasar la oportunidad de follar con la dueña, por lo que se acerca a ella.
Carlos ha decidido pasar a la acción y pone a cuatro patas a Carla para meterle la polla por detras. Sandra y Ana se morrean, mientras los dos camareros que les quedan les comen el coño. Eva ha conseguido excitarme de tal manera que acabo corriendome en su boca. Ella acepta todo mi semen y sigue chupandome, como si quisiera que nunca acabara de correrme. Esto hace que mi polla no pierda la erección.
La dueña ha decidido que necesita sexo, e incita a un camarero a que la folle mientras sigue chupandole la polla al otro. Carla se frota el clítoris mientras Carlos la folla salvajemente. Finalmente, Carla se corre.
Eva ha decidido aprovechar mi erección para empezar a follar. Se situa sobre mi polla y la introduce suavemente hasta el fondo de su coño. Empieza a cabalgarme lentamente. Carla la besa en los labios, pasando a continuación a morderle los pezones.
Sandra coge a uno de los camareros aparte y empiezan a follar encima de una mesa. Ana no quiere ser menos y ofrece su coño al otro para que la penetre. El camarero, con una polla de 25 centimetros, no se hace rogar, y la folla. Ana grita de placaer: jamás a tenido una polla tan grande.
Carla saca la polla de Carlos de su coño y empieza a sacudirla con ganas. Carlos decide darle un regalo y se corre en su cara. Carla acepta el regalo. Carlos decide cambiar de pareja y se acerca a Sandra. Está follando como una loca con un camarero, pero acepta la polla de Carlos en su boca. Carla decide ayudar a la dueña y, entre las dos, le chupan la polla al camarero. Cuando el camarero cree que la tiene suficientemente dura, se coloca encima de la dueña e introduce su verga por el culo. La dueña aulla de placer: una polla en el coño y otra en el culo, ¿que más puede pedir? Pues que otro camarero le meta la polla en la boca. Los que estaba follando con Ana y Sandra las dejan para turnarse con la dueña. ¡Cuatro pollas para la dueña! Sandra le come el coño a Ana mientras Carlos se la folla. Carla se acerca a nosotros y se sienta encima de mi boca para que le coma el coño.
El consolador vuelve a aparecer y Sandra lo mete en el coño de Ana. Eva sigue cabalgandome, ahora de cara a mi para que le pueda chupar los pezones. El ritmo de sus movimientos aumenta, hasta convertirse en un loco sube y baja.
La dueña recibe el regalo total: los cuatro camareros se corren casi simultaneamente: uno en su culo, otro en su coño y dos en su boca. Carlos decide que es el momento de dejar a Sandra con Ana y aprovecha para meter su polla en el culo de la dueña.
Sandra y Ana ven que los cuatro camareros estan solos y deciden no desaprovechar la ocasión. Empiezan a chupar sus miembros, flacidos después de haber satisfecho a su dueña, hasta que consiguen ponerlos duros otra vez. Entonces deciden probar un sandwich, y hacen que los camareros les llenen el coño y el culo. El espectaculo es sensacional. Sandra y Ana montando un camarero cada una, besandose entre ellas y con un segundo camarero cada una en su culo.
Eva se saca mi polla de su coño y la ofrece a Carla. Me la chupa con total devoción. A continuación, cambia su sitio con Eva. Asi pués, le como el coño a Eva mientras Carla me cabalga como una loca.
Carlos sigue montando a la dueña, que no para de gritar: ¡MAS! ¡MAS! ¡MAAAAS! ¡¡¡NECESITO MAS!!! Carlos le bombea el culo salvajemente y la dueña se apodera del consolador para meterlo por su coño.
Sandra y Ana siguen gozando de sus camareros. Estos van cambiando de posición y hembra, con lo que el cambio de pollas, culos y coños es continuo. Cuando uno saca la polla del coño de Ana, la mete en la boca de Sandra, mientras otro saca la polla del culo de Sandra. Despues se cambian las posiciones. Sandra y Ana gimen de placer.
Eva decide que es es el momento de que la folle por el culo, asi que aparta a Carla y introduce mi polla en su culo. El movimiento es lento, pero seguro. Cuando se ha introducido la totalidad de mi polla en su culo, Carla empieza a lamerle el clítoris. Eva empieza a moverse lentamente y a retorcerse de placer.
Carlos se tumba en el suelo y deja que la dueña le coma la polla. El consolador sigue dentro de su coño. Entonces decide ponerse encima de Carlos y follarle. El consolador pasa al culo de la dueña.
Sandra y Ana han decidido exprimir a los camareros, por lo que empiezan a sacudirles la polla por parejas. Finalmente, los cuatro camareros se corren encima de las tetas de Sandra, mientras Ana lame ávidamente el semen. Cuando deja de llover semen, Ana besa a Sandra para que pruebe el semen.
Eva ha aumentado el ritmo y empiezo a sentir como mi leche pugna por salir. Pero Eva reduce la velocidad para evitar que me corra en su culo: quiere que me vuelva a correr en su boca. Ademas no quiere que Carla deje de chuparle el coño, porque quiere correrse.
Los camareros se retiran exhaustos y Sandra y Ana deciden dedicarse a otras tareas. Sandra ayuda a la dueña con el consolador y Ana empieza a masajear el coño de Carla.
Carlos acaba por correrse dentro del coño de la dueña, que rapidamente saca la polla y empieza a chupar el semen que queda.
Sandra chupa el coño lleno de semen de la dueña hasta que esta se corre. El consolador ha pasado al coño de Sandra, que lo maneja freneticamente. Ana ha conseguido que Carla se corra y decide ir a ver a Carlos (por algo es su pareja). Le da unos besitos cariñosos en la polla y le dice: 'Tenemos que volver a este local'.
La dueña cree que es el momento de acabar las cuentas y se retira totalmente satisfecha y llena de leche. Ha sido el polvo más bestial de su vida.
Sandra decide que, visto que todo el mundo deserta, volver al plan original, es decir: Eva, Carla, Sandra y yo.
Carlos y Ana se despiden de nosotros. Se van sin intercambiar ninguna información de contacto sobre ellos. Ha sido un verdadero 'Aqui te pillo, aui te mato'
Quedamos los cuatro del principio. Yo estoy follando a Eva el culo mientras Carla y Sandra hacen un 69. Cada cierto tiempo, cambiamos posiciones, pudiendo follar con las tres e indistintamente el coño o el culo. Al rato, y mientras le tocaba a Sandra, mi polla decide explotar. Grito: 'Me viene'. Carla y Eva observan con atención el coño de Sandra y, al cabo de un momento, ven el semen resbalar por mi polla y saliendo de su coño. 'Joder, que polvo' pienso yo. Creo que no podré volver a follar en una semana, pero ellas no piensan lo mismo.
Despues de unos momentos de descanso en que nos besamos, ellas creen que aun me queda leche, por lo que deciden comerme la polla por turnos. Dos me la comen mientras yo le como el coño a una de ellas. Los turnos son rotatorios. Finalmente, y aunque no creia yo que fuera posible, me corro en la cara de las tres. Es la corrida más grande de la noche.
Despues de esto, nos levantamos, nos vestimos y pedimos la cuenta. Sale la dueña y nos dice que, esa noche, la casa invita. 'Muchas gracias', contestamos y salimos del local. Hemos estado 3 horas follando.
Fuera está mi coche, y me ofrezco a acompañarlas a cada una a su casa. Primero vamos a casa de Carla. Antes de bajar del coche insiste en pagarme la molestia, y me chupa la polla en el portal de su casa hasta que la lleno de leche.
Despues nos vamos a casa de Sandra, dónde se repite la historia, solo que esta vez insiste en que la folle por el culo. Una vez satisfecha, me besa y se va.
Finalmente nos quedamos Eva y yo solos. Ella me indica dónde es su casa. Al llegar me invita a subir a su apartamento. A pesar de lo cansado que estoy, creo que es necesario que la acompañe, por lo que accedo.
Al llegar a la puerta del apartamento me dice: 'No hagas ruido, que mi compañera de piso se puede despertar'. Entramos sigilosamente y nos sentamos en la sala. Ella se acerca a mi y me besa los labios. Empieza a buscar mi polla y finalmente la saca de mis pantalones. Vuelvo a estar caliente. Empieza a chuparla. Al girarse para apagar la luz, da un golpe a un jarrón de la mesita. Su compañera se despierta y aparece, con un tanga rojo y un sujetador de blonda en la sala. No nos hemos dado cuenta de su presencia. Ella empieza a masturbarse. Eva ha conseguido lo imposible. Vuelvo a estar a punto para follar, por lo que se tumba en el sofá y yo la penetro. Su compañera decide que ella tambien está caliente y se une a nosotros. Le pone el coño en la boca a Eva y esta se lo come.
Al rato cambiamos y me follo a su compañera de piso. Finalmente me corro dentro de Eva. Su compañera se ha dormido en el sillón, y Eva cae, exhausta, a mi lado.
Me lavanto, me ducho y me visto. Busco un papel y le dejo una nota. Salgo cerrando la puerta en silencio y me pierdo en la noche de la gran ciudad.
La nota dice: 'Ya sabes mi numero, si quiere más, mándame un mensaje. Ya no necesitamos mas Internet'
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