lunes, octubre 30, 2006

 

Viaje en tren

Era una tarde de verano. Mientras esperaba que llegara mi tren me entretenia solucionando Sudokus. A las 7 llegó. Me esperaba un larguisimo viaje que duraria toda la noche.

Subi al tren y busque mi compartimento. Lo encontre a mitad del segundo vagón. Dejé mi equipaje y me metí en el baño para refrescarme. El calor en el compartimento era sofocante, por lo que abrí la ventana. La gente subia al tren ordenadamente. Había una familia que volvia de ver a algun pariente. Tambien un grupo de jóvenes excursionistas con sus mochilas. Estaban muy animados; supongo que tendrian grandes planes.

Me quedé un rato observando la humanidad que destilaba la estación. Cuando la temperatura del compartimento recuperó una cierta normalidad, cerré la ventana, repasé el habitaculo y me encaminé hacia el vagón restaurante. El pasillo era un continuo ir y venir de gente. Conseguí llegar al bar y me dirigi directo a la barra. Tenia muchísima sed. Pedi una tónica, no era cuestión de empezar con el alcohol antes de cenar.Se sentó a mi lado un hombre sólo. Parecia un representante con su corbata y su telefono móvil de última generación. Empezamos a charlar, pero la conversación era absolutamente insubstancial. Al rato se cansó de mis respuestas monosilábicas y se fué. Su puesto lo ocupó una señora de edad indefinida, que decidió que un whisky era lo mejor antes de cenar. Ni siquiera se despidió al irse.

Después llegó una mujer de unos 30 años cargada con una maleta de mano y un bolso a la última moda. Pidió una Coca-Cola al camarero y se dedicó a estudiar a la gente mientras esperaba. Yo intentaba no mirarla fijamente, pero no era nada fácil. Debia medir 1,70 y pesar unos 65 kilos. Morena, tenia unos hermosos ojos marrones. Casi sin maquillaje, ni falta que le hacia: era de esas mujeres que no necesitan gran cosa para estar hermosas. Llevaba una falda larga hasta media pantorrilla. Botas con tacon de aguja. una camiseta de la marca Desigual completaba el vestuario. Supongo que debia ser muy obvio que la estaba estudiando, porque al levantar la mirada me encontre con sus ojos fijos en los mios. Sonreia. Le sonreí y se presentó: 'Hola, me llamo Eva'. Juntamos un poco los taburetes y empezamos a charlar. Le conté que iba a ver un cliente importante. Ella me dijo que viajaba para ver a una amiga. Llegó la hora de cenar, y le pedi que me acompañara. Tenia serias dudas de que accediera, pero no tuvo ningun inconveniente. Buscamos una mesa y nos sentamos. Se nos unió una pareja en viaje de novios (el presupuesto no llegaba para ir a Cancun). Mantuvimos una charla intrascendente mientras cenabamos. Nos tomaron por otra pareja, y tampoco hicimos nada por desmentirlo. Compartimos una botella de vino. La pareja se retiró rapidamente después de los postres: tenian prisa con estrenar su matrimonio. Eva y yo nos miramos con una sonrisa en la boca. Estaba preciosa cuando sonreia. Seguimos charlando.

Fuimos los últimos en salir del vagón restaurante. Me ofreci a acompañarla a su compartimento, pero dijo que no tenia. El viaje fue precipitado y no encontró disponibles. Entonces salió el caballero de dentro y le ofreci una cama de mi compartimento. Pero al instante me senti violento, ya que no queria dar la imágen de buscón. Mis temores eran infundados, ya que aceptó mi proposición al instante. Nos dirigimos a mi compartimento y le cedi la litera inferior. Decidi ir al baño, para que no se sintiera violenta, mientras ella sacaba un camisón de su maleta. Tambien sacó un cepillo de dientes. Cuando salí del baño ella esperaba en la puerta. Dada la estrechez del compartimento, nuestros cuerpos se rozaron cuando ella entró en el baño. Tenia unos firmes senos. Me tumbe en mi litera pensando en comportarme como un caballero. Al rato ella salió con el pelo mojado y el camison puesto. Yo simulé estar medio dormido, pero la vision de semejante cuerpo a tan corta distancia no és de las que permiten dormir. Cerré los ojos esperando que ella se metiera en su litera. Dijo: 'Buenas noches' y apagó la luz. Yo me revolvi en mi cama y me destapé. Tenia mucha calor. Para alguien acostumbrado a dormir desnudo, el hecho de ponerse slip y camiseta, sumado al calor del tren y la proximidad de semejante mujer suponia una prueba de fuego.

Yo pensaba que ella estaba en su litera, pero oí una voz cerca de mi oido que me susurró:
- '¿Duermes?'.
- 'No'- contesté.
- 'Es que tengo mucha calor, ¿Te importa si me quito el camison?'- dijo ella
- 'Por mi no hay inconveniente, pero yo me quitaré la camiseta'- le respondí.

Ella se quitó al instante el camison, dejando a la vista sus perfectos pechos. Solo llevaba un sucinto tanga negro de encaje realmente sexy. Hice un esfuerzo por no cometer ninguna locura, pero fue ella quien tomó la iniciativa.
'¿Seguro que quieres dormir arriba?'- me preguntó.- 'Te podrías caer. Aqui abajo cabemos los dos'.
'¿De verdad quieres que duerma contigo?' - le contesté.
' Si, necesito tener a alguien cerca'
Y bajé de la litera para acostarme a su lado. Ella puso su cabeza en mi pecho mientras yo notaba su respiración en mi cuello. 'Asi no podré dormir', pensé. Notaba la temperatura de su entrepierna, mientras esperaba que ella no notara mi incipiente erección. Pero ella tampoco podía dormir, y cada vez se acercaba más a mi. Su mano resbaló lentamente por mi pecho parandose un instante en mi vientre y acabando en mi miembro, ahora completamente erecto. Me sentí turbado, pero ella dijo: 'Pensaba que no te gustaba'.
'¿Pero que dices? Cómo no me va a gustar alguien como tu!' - le repliqué
'Bien, entonces amame. Necesito un hombre' - dijo Eva

Mientras hablaba me acariciaba mi pene. Yo le quite el tanga, dejando a la vista un pubis depilado. Empece a acariciarselo muy lentamente. Eva empezó a gemir de placer. Yo no creia que eso me estuviera pasando a mi. Una hermosa mujer que queria mantener relaciones sexuales conmigo. No es que yo sea feo, pero tampoco soy modelo de pasarela. Eso si, bien dotado y con experiencia. Al rato, y viendo que ya estabamos preparados, me invitó a que la penetrara. Se recostó, abrió sus piernas y me ofreció su más preciado tesoro. La penetré con delicadeza, procurando que fuera un acto natural. Ella se estremeció, pero me abrazó con fuerza para que no parara de poseerla ¿o era ella la que me poseia a mi? En el fondo no tiene importancia, ya que era un acto de generosidad mútua. El ritmo de nuestros movimientos fue aumentando. Despues nos cambiamos las posiciones, siendo Eva quien se situara encima mío. Al poco tiempo nuestros movimientos eran totalmente desenfrenados, ayudados por el traqueteo del tren. Llegamos al orgasmo de forma simultánea. Después ella se dejó caer encima de mi besandome una y otra vez. Estabamos exhaustos, habiamos dado el máximo de cada uno para complacer al otro. Ella se desplazó ligeramente para situarse a mi lado y se quedó dormida. Yo me quedé despierto admirando la hermosa criatura que tenia entre mis brazos. Al rato me quedé dormido.

Cuando me desperté, ella no estaba a mi lado. Pensé: 'Bueno, tampoco nos une ninguna atadura. Somos personas adultas'. Entonces se abrió la puerta del baño y apareció Eva, más radiante si cabe que la noche anterior. Me dio un beso en los labios y me dijo: 'Espero que no te sientas culpable de nada. Necesitaba compañía y tu me diste más de lo que podia esperar, me diste amor'. Esa frase me hizo reflexionar sobre mi vida y mi recalcitrante soltería. En ese momento entendí porque seguia soltero: nunca habia encontrado alguien como Eva. Temía haberme enamorado. 'No puede ser, no te puedes haber enamorado por una noche de pasión' me dije. Nuestro tren llegó finalmente a su destino. Nos bajamos y fuimos a tomar un café. Nuestra conversación era casi inexistente, todo lo decian nuestras miradas. En sus ojos veia que ella tambien sentía algo por mi. Nos besamos apasionadamente. Fue un beso largo e intenso. Cuando por fin nuestros labios se separaron, su mirada era aún más intensa. Compartimos un taxi para ir a nuestros destinos. Primero a casa de su amiga. Cuando bajó del taxi sentí como si una parte de mi se hubiera ido. Bajé la ventanilla y, en un acto de locura, le dije: 'Te quiero. ¿Lo intentamos?'. Ella se giró hacia mi con los ojos brillantes debido a unas lágrimas que pugnaban por salir. Me miró fijamente y me respondió: 'Si, por favor, intentémoslo'. La besé y le di mi numero de teléfono. Ella me dio el suyo. Yo tenia que irme, ya que mi cliente me esperaba.

La llemé y quedamos para la hora de comer. Ella conocía un pequeño restaurante muy acogedor. Comimos, charlamos y descubrimos muchas cosas el uno del otro. Eso sucedió hace algun tiempo.

Seguimos juntos, amandonos como el primer dia en el tren.

Etiquetas:


Comments: Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?