viernes, noviembre 03, 2006

 

Otra fantasia

Otro día duro en el trabajo. 10 horas delante del teclado con un aire acondicionado que me está machacando la espalda. Tengo ganas de llegar a mi casa. Me encuentro con un atasco y la espera se hace eterna. Le mando un SMS a mi mujer diciéndole que el tráfico está fatal y que llegaré más tarde aún. Me llega una respuesta: 'Tranquilo cariño, te esperaré como tu sabes'

'Caramba'- pienso. Una cosa es como yo pueda saber, otra es como yo pueda desear. El atasco se me hace interminable mientras me como el coco pensando que puede ser 'como tu sabes'. Mi imaginación deriva hacia mis fantasías sexuales y noto que mi polla empieza a reaccionar al aumento de hormonas.

Finalmente llego a casa. Abro la puerta y me dirijo al salón. Las luces están apagadas. Oigo a mi mujer: 'Quedate dónde estas. Tengo una sorpresa'. De detrás de la puerta de la entrada ha aparecido mi mujer, pero no la puedo ver porque estoy de espaldas. Se acerca a mí y me abraza por detrás. Noto sus tetas en mi espalda. Ella busca mis pantalones y los desabrocha. Entre el calentón que llevaba del coche y este recibimiento, mi polla sale disparada. Ella empieza a sacudírmela. 'Cierra los ojos y disfruta del momento'- dice mientras me cubre los ojos con una mano. La otra continúa en mi polla. Al momento noto que me la chupan. '¿Cómo puede ser? Si mi mujer está abrazándome por detrás, ¿quien me está comiendo la polla? Y además, ¡tan bien!'

Bajo mis manos hasta la cara de quien me está dando tanto placer. Noto unos cabellos largos. Pero sigo sin saber quien es. Mi mujer susurra: '¿Te gusta?'. '¡Coño!, pues claro', respondí y me quita la mano de la cara. Entonces veo que quien me la chupa es su mejor amiga. Yo había tenido fantasías en las cuales me la tiraba, pero jamás lo había comentado con mi mujer. La amiga, Eva, ronda la treintena, morena, ojos marrones, 1.65 de altura... unas curvas deliciosas.

Veo que las dos están prácticamente desnudas... bien, seria mejor decir, semivestidas como le gusta a la mayoría de los hombres. Sujetador de balcón, tanga, medias y zapatos de tacón. Eva de blanco y mi mujer de negro. Están impresionantes.

Entonces mi mujer se arrodilla al lado de Eva y empiezan a compartir mi polla. La sacuden con fuerza y se la van pasando de boca en boca. Les digo que se calmen un poco, que podría acabar corriéndome en su cara.

- '¿Que crees que estamos intentando?' - me responden - '¿No sabes qué, después de la primera corrida aguantáis mucho más?'

Hombre, supongo que si, pero deberéis trabajar muy bien para que se me vuelva a levantar. Yo soy capaz de aguantar bastante hasta el primer orgasmo, pero digamos que no soy multiorgásmico. Y ellas siguieron con el mismo ritmo. Como no podía ser de otra forma, acabé corriéndome en las tetas de Eva. Mi mujer lamía mi leche y después se besaba con Eva. Yo aún no había tocado mi polla y ya me había corrido. Vaya par de golosas.

Me senté en el sofá mientras ellas seguían besándose. Los besos dieron paso a las caricias y pronto estaban las dos tumbadas en el parquet sin el tanga. Mi mujer le lamía el coño a Eva y esta gemía de placer. Sacó un consolador que jamás había visto (supuse que esa de Eva) y se lo introdujo lentamente en el coño. Al igual que mi mujer, tenia un coño depilado, perfecto para comérselo. Yo notaba que mi polla empezaba a reaccionar, cosa que ellas también vieron, ya que se acercaron gateando hacia ella. Mi mujer empezó a chuparla mientras Eva se subía encima del sofá y ponía su coño en mi boca. Empecé con unos suaves movimientos de lengua alrededor del coño, para atacar decididamente su clítoris. Eva gemía. Mi mujer también, ya que se metió el consolador en el coño. Seguimos un rato así, hasta que noté que Eva se arqueaba y decía: '¡Me corro! Dios, como me corro'. Se dejó caer a mi lado, besándome para notar sus flujos en mi boca.

Mi mujer decidió que ella también quería su ración, por lo que cambió su posición con Eva. Ahora Eva me comía la polla mientras yo chupaba el coño de mi mujer. Conseguí lo mismo que con Eva: se corrió con un gran espasmo.

'Ahora vamos a follar'- dijo Eva sentándose en el extremo del sofá con las piernas totalmente abiertas ofreciéndome su coño. Lo tenia totalmente abierto. Mi mujer cogió mi polla y la introdujo en el coño de Eva, pero sólo la punta. No me dejó entrar más. Después la saco. Así lo hicimos unas 10 o 12 veces, mientras Eva decía: 'Follame, por favor' Estaba superexcitada. Tenia el coño absolutamente mojado, pero mi mujer llevaba el ritmo y no dejaba que mi polla entrara totalmente. Cuando Eva no se lo esperaba, soltó mi polla y esta se introdujo totalmente dentro del coño de Eva. Soltó un aullido de placer. Yo empecé a meterla y sacarla a un ritmo frenético, mientras ella decía: 'Más, más, hasta el fondo'. Mi mujer se sentó al lado de Eva y empezó a jugar con el consolador. Después pidió que la follara. No me hice rogar. La puse encima de Eva de forma que los dos coños quedaran a escasos centímetros. La penetré y gritó de placer. La saqué rápidamente y volví al coño de Eva.
-' Cabrón - dijo ella - 'follame a mi'
Repetí el gesto varias veces. Mi mujer estaba muy caliente y no paraba de pedir que la follara. Al final me quedé en su coño, mientras Eva se tocaba el clítoris. Se corrieron las dos a la vez. Y tenían razón: los hombres aguantamos más la segunda corrida.

'Ahora nos vas a follar el culo' - dijo Eva. Mi mujer se la miró extrañada, ya que nunca ha probado el sexo anal. De hecho yo tampoco.

Se puso a cuatro patas ofreciéndome el culito para que se lo chupara, mientras ella había lo mismo con mi mujer. Parecíamos un tren. Vi que le metía lentamente un dedo en el culo de mi mujer y yo hice lo mismo con el suyo. 'Tranquilo cariño, mi culo no es virgen' me dijo. 'Métemela hasta el fondo' Y así lo hice, lentamente fui metiendo mi polla en su culo hasta que no se veía nada de ella. Ella gemía con cada centímetro que se introducía. Ahora ella tenia dos dedos en el culo de mi mujer. Estaban muy excitadas. Yo bombeaba lentamente el culo de Eva mientras mi mujer gemía mirándonos. Cuando estaba a punto de correrme, Eva paró y dijo: ' Ahora te la follas a ella'. Mi mujer me ofreció el culo y yo le metí muy lentamente la polla. Comparado con Eva, fue mucho más difícil. Se notaba que Eva había recibido más de una polla por el culo, mientras que era la primera de mi mujer. La verdad es que aguanté poco rato, ya que estaba tan excitado por la novedad que dije: 'Me voy a correr'. Eva dijo: 'Hazlo dentro de su culo, veras como goza'. Y derramé toda mi leche dentro de mi mujer. Ella decía: 'Joder, joder, joder'

Al sacar mi polla, salió un hilo de leche del culo de mi mujer que empezó a caer por su coño. Menudo espectáculo. Eva me chupo la polla para dejarla bien limpia y se levantó.

-'He quedado con unos amigos. ¿Cuándo repetimos esto?'- dijo.
-'Siempre que quieras' - le dijo mi mujer. - 'Te debo una por enseñarme el sexo anal'
-'No, yo te debo una por dejarme follar con tu marido'-replicó Eva. - 'Hacia tiempo que no me follaban tan bien. ¿Quedamos mañana para repetirlo?'

Mi mujer y yo nos miramos y sonreímos. Eva ni siquiera esperó una respuesta. Se dirigió a la puerta y dijo: '¡Hasta mañana!'

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hasta mañana entonces...
 
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