viernes, febrero 23, 2007

 

Un dia lluvioso

El día era lluvioso, de esos que invitan a quedarse en casa. Eso fue justamente lo que hicimos. Nos quedamos en la cama, bien tapados con una manta.

Estábamos abrazados, su espalda contra mi pecho.Al poco rato noté como ella se movía. Deslizó una mano hacia su entrepierna y empezó a frotarse el coño por encima del tanga. Yo estaba medio adormilado, pero su respiración entrecortada me despertó. ¿Que haces?, le susurré al oído. Ella no respondió, simplemente cogió mi mano y la llevó a su coño. Estaba muy húmedo. Me dejó que le diera placer. Aparté delicadamente la tira del tanga y busqué el clítoris. Lo acaricié muy suavemente, esperando sus gemidos. Ella dijo: más rápido. Pero yo me negué; quería que disfrutara del momento. Ella se retorcía de placer y yo estaba tan excitado que mi polla pedía salir de mis calzoncillos. Ella notó mi erección y buscó mi polla con su mano. La acarició por encima de mis calzoncillos poniéndola más dura aún. Se giró un poco y me dijo: quiero comértela. Ok, no hay problema. Pero yo quiero comerte el coño. Entonces cambiamos de posición.

Yo me tumbé y ella acercó su coño hasta mi boca. Lo hizo lentamente, jugando con mis ganas de mordisquear su clítoris. Cuando mi lengua llegaba a contactar con él, ella se apartaba unos centímetros. Finalmente me dejo que le chupara todo el coño. Ella gemía cada vez que lamia su clítoris, pero gritaba de placer cuando introducía mi lengua dentro de su coño.

Con sus manos me acariciaba la polla, hasta que acercó su lengua y empezó a lamerme la punta. Utilizaba movimientos lentos. Su lengua recorría toda mi polla. De vez en cuando la besaba y la metía en su boca. Otras veces dejaba su lengua encima del glande mientras la sacudía rápidamente. Cuando hacia eso, me notaba a punto de correrme, pero entonces ella, que lo también lo notaba, paraba. Mis jadeos hacían que ella se excitara aun mas. Viendo que los dos llegábamos al orgasmo, me dijo: quiero que te corras en mi cara, quiero saborear tu leche. Acto seguido, volvió a poner su lengua en el glande y empezó a sacudir mi polla con fuerza. Yo me concentré en su clítoris; quería que nos corriéramos a la vez. Nuestros movimientos eran cada vez más rápidos y nuestros gemidos mas fuertes.

Yo luchaba por no correrme, pero ella me estaba dando tal placer que no pude contenerme más. De mi polla salió un chorro de semen que fue a parar a su lengua. Ella siguió sacudiéndome la polla con fuerza y esta repondió llenando su cara de leche. Simultaneamente, ella se corrió. Parecía que ella también estaba esperando que yo me corriera para hacerlo. Sus espasmos eran brutales. Mi polla había dejado de llenarle la cara de leche. Ella seguía acariciándola, pero había perdido gran parte de su vigor.

Estuvimos varios minutos descansando. Su coño cerca de mi cara y mi polla, flácida, cerca de su boca.
Ella dijo: ¿Ya está? Necesito follar.
Tu sabes cómo conseguirlo, le dije yo

Pero eso ya es otra historia....

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