lunes, diciembre 24, 2007

 

Encuentro (II)

[A petición de marta, seguiré]





Así que nos fuimos a cenar. Recordé un restaurante muy acogedor con luz tenue y suficiente espacio entre las mesas para que nadie oyera nuestra conversación. Cenamos tranquilamente charlando de cosas intrascendentes. Al final de la cena la acompañé a su hotel. Era un gran hotel de Barcelona situado frente al mar. Su habitación estaba situada en la planta 25 y tenia los lujos a los que los la gente de a pié no estamos demasiado acostumbrados: mucho espacio, sofás cómodos, una bañera para 2 personas, una ducha hidromasaje para un equipo de fútbol y una cama como un ring de boxeo; debía medir 2y1/2 por 2...



Al entrar puso en marcha el equipo de música con algo suave y bajó la intensidad de la iluminación. Abrió una botella de champagne francés y sirvió dos copas. Nos acercamos a la ventana saboreando el champagne. Se colocó delante mio, su espalda contra mi pecho con la mirada perdida en el mar.



Al cabo de un rato, y cuando ya habíamos acabado con el champagne, me preguntó si no nos dejábamos nada. 'No sé', respondí yo, '¿tu crees que nos hemos dejado algo?'. 'El postre, te dije que lo ponía yo', dijo ella, 'Espérame un minuto'



Y allí me quedé yo, con una copa vacía y la mirada siguiendo sus pasos hasta el baño. Una vez entró, dirigí mi mirada al mar. Al cabo de un minuto salió del baño y bajó aún más la intensidad de la luz.



Se había quitado el vestido y puesto un sugerente salto de cama blanco y casi transparente a la vez. Llevaba ropa interior blanca: un sujetador que apenas sujetaba sus pechos, un pequeño tanga blanco y unas medias con liguero. Se puso también unos zapatos blancos de tacón que la hacían unos 10 centímetros más alta.



Se acerca a mi, me rodea el cuello con sus manos y me besa. Yo puedo notar mi erección como va creciendo al notar el contacto de sus tetas en mi pecho. Lentamente me desabrocha la camisa mientras me besa. Simultaneamente le quito el salto de cama dejándola en ropa interior.

Estamos delante de la ventana pero, con las luces tan bajas y en la planta 25, dificilmente nos verá nadie.



Ella sigue desnudándome lentamente, deteniéndose a cada momento para darme un beso aquí y allí. Finalmente quedo totalmente desnudo y con una tremenda erección. Ella aún no ha tocado mi polla aunque estoy seguro de que, si lo hace, me correré al instante.



Inesperadamente, ella se detiene y se acerca al mueble bar. Lo abre y saca un cuenco con fresas. Dice: 'Y ahora, el postre'. Se coloca una fresa entre sus tetas y acerca mi cabeza para que la coja. Una vez hecho, se quita el sujetador. Después se tumba en el sofá y coloca otra fresa en su vientre. La cojo y se quita el liguero. A continuación coloca otra delante de su coño. La cojo y se quita el tanga. Se ha quedado únicamente con las medias y los zapatos.



'Bien, creo que tu ya has tomado tu postre. Ahora quiero el mio.'- dice acercándose nuevamente al mueble bar. Deja las fresas sobrantes y coge un bote de nata. Lo sacude de forma sensual, como si tuviera otra cosa en las manos, se arrodilla ante mi y lo acerca a mi polla. Empieza a poner nata en mi glande. Automaticamente mi cuerpo reacciona al frío y mi polla se encoge. 'Uy, esto no puede ser', dice ella y procede a lamer la nata de mi glande. Mi polla recupera su erección. Este juego se repite durante un rato en el que ella va poniendo nata y lamiendo mi polla alternativamente. Finalmente, ella deja el bote de nata y se dedica a lamer mi polla lentamente mientras me mira directamente a los ojos para ver mi cara de satisfacción. Se levanta y, de un empujón, me tumba en el sofá. 'Vamos, cómeme el coño', dice mientras levanta una pierna y acerca su clítoris a mi boca. Yo empiezo a lamerlo con suavidad mientras ella se mete mi polla en su boca. No tenemos ninguna prisa, tenemos toda la noche por delante para gozar.
Mi lengua recorre su depilado pubis acercándose lentamente a su clítoris. Está completamente mojada. Su lengua tambien recorre lentamente mi polla sin llegar a introducirla en su boca en ningún momento. De pronto, y como si nos hubiéramos avisado, yo meto mi lengua dentro de su coño al mismo momento que ella se mete mi polla en su boca. Sus gemidos quedan ahogados. Empiezo a notar como ella aumenta el ritmo de trabajo sobre mi polla, indicativo de que está a punto de correrse. Para hacerla gozar más, saco mi lengua y jugueteo con su clítoris. Ella emite un sonido ahogado de queja mientras se detiene con mi polla dentro de su boca: estaba a punto de correrse. Vuelvo a introducir mi lengua y ella vuelve a lamer mi polla. Jugamos un rato a este juego: la llevo al borde del orgasmo y me detengo. La vuelve loca de placer. Finalmente, cuando noto que yo también voy a correrme, la llevo al éxtasis. Sus gemidos son de gran placer al correrse.
Sin sacar la polla de su boca, empieza a sacudirla rápidamente. Noto como me acerco cada vez más al orgasmo pero ella me devuelve la moneda y para cuando nota que voy a correrme. Se detiene, se levanta de encima mio y se arrodilla delante.

-'Ahora verás, nunca te has corrido como lo harás ahora'- dice con una mirada golosa.

Empieza a lamer mi polla mirándome directamente a los ojos: los va a utilizar para saber cuando voy a correrme. Coge mi polla con una mano y empieza a sacudirla; primero lentamente para ir aumentando el ritmo progresivamente. Cuando estoy a punto de correrme, ella para unos segundos para calmar mi excitación. Después vuelve a empezar, tocando mi glande con su lengua sin dejar de sacudirme la polla. Finalmente me corro. Mi semen empieza a salir en dirección a su boca. Ella sigue lamiendo y sacudiendo con la vista clavada en mis ojos. La corrida parece no acabar nunca así como su avidez para seguir lamiendo mi semen.

Como no podía ser de otra forma, mi leche dejó de brotar aunque ella sigue insistiendo: un beso aquí, un lengüetazo allá sin dejar de sacudir mi polla. Baja un poco el ritmo y me dice: '¿Ya está?. Quiero más.' y vuelve a meter mi polla, ligeramente flácida, en su boca. Con la lengua recorre el glande mientras con una mano masajea mis testículos. Su entusiasmo pronto se ve recompensado por mi miembro, que recupera su vigor. En cuestión de un minuto vuelvo a correrme en su cara.

'Ya te dije que te ibas a correr como nunca. ¿Quieres ducharte conmigo?'- dice mientras se relame las gotas de semen que han quedado cerca de su boca.

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Un dia lluvioso (II)

"Pues si, se como conseguirlo", dijo ella.

Se acercó a mi polla flácida y se la metió toda en la boca. Mi polla reaccionó al instante y notaba como iba creciendo dentro de su boca. Mi boca continuaba cerca de su coño, así que empecé a lamerlo con suavidad. Ella alargó una mano hacia la mesilla de noche, abrió el cajón y sacó...¡un consolador enorme! Me dijo: "Quiero que me lo metas en el coño". Yo agarré aquel descomunal artefacto pensando que era imposible introducirlo en su coño. Lo acerqué e intenté introducirlo. Debido a mi gran torpeza, ella dejó mi polla y se recostó en la cama: "Mira como se hace". Empezó a frotarse el clítoris con el consolador mientras gemía. Después lo acercó a su coño y empezó a introducirlo poco a poco. No podía dar crédito. Centímetro a centímetro, el consolador fue introduciéndose dentro de ella.

Mi polla estaba absolutamente tiesa pero el coño estaba ocupado, por lo que tuve que buscar una alternativa. Me arrodillé en la cama y acerqué mi polla a su cara. Inmediatamente ella empezó a chuparla con avidez. Le dije que parara un poco o me volvería a correr en su cara. "Tu avisame, que la quiero toda", respondió. "Pero, vamos a ver, ¿tu no querías follar?", le dije yo. "Querido, tu polla, siendo fantástica, no puede competir con este consolador en tamaño".

"Cierto"-repuse yo-"pero seguro que no te llena de leche"
"Entonces aprovecha la ocasión"
"¿Que es lo que quieres?", pregunté
"Quiero que me hagas lo que nunca me has hecho: quiero que me folles por el culo"

No me creía lo que oía. Yo había fantaseado más de una vez con esa posibilidad, pero ella siempre se había negado. Volvió a alargar su mano hasta la mesilla de noche y sacó un frasco con un líquido: gel lubricante. "¿De dónde has sacado esto?", pregunté. "¿Recuerdas la cena de empresa de Navidad? Pues fue un regalo del amigo invisible", respondió.

Abrió en frasco y empezó a ponerse gel en su coño para ayudar al super-consolador a deslizarse por su interior. Después se puso gel en su culo y en mi polla. Se giró ofreciéndome su culo sin sacarse el consolador.

Yo me acerqué lentamente con mi polla más dura que nunca: ¡iba a hacer realidad una de mis fantasía! Apunté con cuidado y empecé a introducir mi polla en su culo. Muy despacio puesto que ella era virgen (en ese aspecto). Mi polla empezó a deslizarse lentamente mientras ella no paraba de mover el consolador. "Más, más, MÁS" decía. Una vez llegué al final de mis posibilidades, empecé a sacarla lentamente. Gracias al gel resultó muy fácil. Volví a meterla y empecé a follarle el culo como si de su coño se tratara.

Ella gemía de placer mientras yo notaba que me iba a correr. "¿Dónde quieres que me corra?", le pregunté entre jadeos. "¿Dónde estás? En mi culo, ¿verdad?. Pues llénalo cariño", respondió. "Ok, pero deberías correrte tu también para que esto fuera completo"

Así seguimos durante muy poco tiempo puesto que mi polla daba muestras de no poder contenerse. Finalmente le dije que iba a explotar. "Venga pues, dámela toda", dijo ella. Y con un último embate, descargué toda mi leche dentro de su culo mientras ella, gracias a su consolador, llegaba al orgasmo.

Nos quedamos tumbados con mi polla dentro se su culo y el consolador en su coño, exhaustos, dormidos.

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