lunes, mayo 11, 2009
Silvia
La verdad es que no se como sucedió... simplemente acabamos en una habitación de hotel follando como locos.
La historia empezó una semana antes. Estaba yo trabajando tranquilamente cuando me apareció un mensajito del Skype: "Silvia quiere hablar contigo". Desconocía totalmente quien es la tal Silvia, pero acepté la invitación... tampoco tenia tanto trabajo.
Me empezó a preguntar sobre mi. Yo le respondí sin dar más información de la cuenta. Ella estaba buscando a alguien con el mismo nombre que yo... que evidentemente no era yo. La conversación duró un par de horas, mas o menos.
Al día siguiente volvió a conectarse para charlar. Y al día siguiente, y al otro. Al final me propuso que nos conociéramos. "Un café y charlar", dijo. Me propuso que nos encontráramos en una área de servicio. A ella le iba de paso y a para mi era un lugar lo suficientemente publico y anónimo a la vez.
Nos encontramos un viernes por la tarde, a la hora del café. Nos sentamos a una mesa y empezamos a charlar. Paseamos un rato, nos sentamos en un banco y, al final, nos instalamos en su coche. Estuvimos contándonos cosas de nosotros. Al cabo de 2 o 3 horas, ella dijo que se estaba haciendo tarde y que le quedaban muchos quilómetros por delante. Insinuó la posibilidad de quedarse a dormir en el hotel del área de servicio mientras me miraba con ojos lascivos al mismo tiempo que ponía una mano encima de mi pierna.
Finalmente me pidió que la acompañara a la recepción, que había decidido quedarse. Yo no pude negarme. La acompañé, se registró y me pidió si le podía ayudar a subir la bolsa a la habitación. Subimos al ascensor y ella no dejaba de dirigirme miradas de reojo y pasarse la lengua por los labios.
Nada más entrar en la habitación y dejar la bolsa en una silla, se giró, se acercó a mí y me dio un empujón para tumbarme en la cama. Se lanzó encima mio y empezó a besarme. Yo no sabia muy bien que hacer asi que correspondí a su beso. Ella empezó a frotar su cuerpo con el mio. Yo me iba calentando por momentos. Se incorporó un poco y se quitó la camiseta y el sujetador. Dos preciosas tetas saltaron inmediatamente ante mi. Empezó a acariciarse los pezones sin dejar de moverse sobre mi polla. Me dijo: ¿quieres besarlos? mientras acercaba uno de ellos a mi boca. Con una habilidad pasmosa, ella consiguió meter una mano dentro de mi pantalón y llegar a mi polla.
La posición era incomoda. Yo casi vestido y lamiendo un pezón; ella medio desnuda y con su mano dentro del pantalón. Para solucionar, y sin quitar la mano de mi polla, se levantó y dijo: 'sígueme'. Es obvio que cuando a uno le tienen agarrado por la polla no puede negarse... y menos ante una mujer desnuda.
Nos dirigimos al baño dónde ella me quitó rápidamente la ropa. Yo me quedé ahí de pie con una tremenda erección. La verdad es que no recuerdo haber visto nunca mi polla tan grande. Ella se levantó la falda dejándome ver que no llevaba nada debajo. Un coño depilado me estaba esperando. Se sentó encima del lavabo, abrió las piernas y me invitó a que lamiera su coño. No me hice rogar. Con dos dedos separó los labios dejando que yo llegara perfectamente a su clítoris. Ella gemía de placer. Antes de 2 minutos se corrió. me cogió del pelo para levantarme e hizo que, de paso, le metiera la polla en el coño. Estaba muy caliente y húmedo. Mi polla resbalaba con facilidad entrando y saliendo. Dos minutos mas y volvió a correrse. ¡Increíble!
Fuimos hasta la cama. Me tumbé y ella empezó a montarme muy lentamente. Tenia el coño lleno de leche, lo que aumentaba mi excitación. Se corrió 2 veces más antes de cambiar de posición. Entonces se tumbó de espaldas a mi. Levantó su pierna y me invitó a que la follara por detrás mientras ella se frotaba el clítoris. Ahí ya perdí la cuenta de las veces que se corrió. Finalmente llegó mi turno. Me pidió que me corriera dentro de ella, que quería sentir mi leche. La verdad es que se lo pregunté tan tarde que casi me corro antes de su respuesta. ¡Dios! que corrida. Mi leche salia en cada embestida. Nos quedamos tumbados casi avergonzados de lo que acabábamos de hacer. Al cabo de un minuto me levanté para ir a la ducha. Cuando regresé, ella fue a su vez a la ducha. Yo me tumbé en la cama pensando que había sido uno de los polvos más largos de mi vida. No recordaba haber estado nunca más de 30 minutos follando sin parar.
Ella regresó de la ducha, se tumbó a mi lado y empezó a acariciarme el pecho. Poco a poco su mano fue bajando hacia mi polla. Empezó a acariciarla suavemente. Mi polla reaccionó a su tratamiento y empezó a crecer lentamente. Pero yo aun no estaba recuperado del primer esfuerzo y así se lo dije. Ella me dijo que, como toda mujer, sabe perfectamente como conseguir que una polla reaccione. Empezó por darse la vuelta de forma que su coño quedara cerca de mi cara así como mi polla cerca de la suya. Pero no me tocó. Se limitó a decirme: mira como me toco y verás como reaccionas. Empezó a frotarse lentamente el coño. De vez en cuando se chupaba un dedo y lo metía dentro. Empezó a gemir y a estremecerse hasta que se corrió con un espasmo brutal. Pero eso no la hizo parar; ella siguió frotándose. Un segundo orgasmo. Metió sus dedos en mi boca y después lo metió en su coño. Empezó a follarse rápidamente... un tercer orgasmo. Después volvió a su clítoris... un cuarto orgasmo. Había conseguido 4 orgasmos en menos de 10 minutos. Yo pensaba que ya tendría suficiente, lo cual era una lástima, puesto que había conseguido lo que buscaba: que mi polla volviera a estar dispuesta.
La acercó a su boca y la besó. Entonces me preguntó: ¿quieres correrte dentro de mi? La verdad es que ya lo había hecho la primera vez, por lo que la pregunta me pilló descolocado. Le dije que hiciera lo que quisiera: si quería follarme, que lo hiciera; si quería chupar mi polla, que lo hiciera, yo estaba dispuesto.
Ella decidió que no me iba a follar, pero que quería que yo me corriera. Siguió besando y lamiendo mi polla sin llegar a metérsela dentro de la boca. Lo que mas me gustó fue cuando ponía la lengua en el capullo y la sacudía. Ello me proporcionaba un gran placer. Pero cuando notaba que estaba a punto de llegar dejaba de hacerlo parando todo movimiento. Después empezaba otra vez todo el ritual: besos, lameteos, sacudidas... parada. Así me llevó como 5 o 6 veces al borde del orgasmo. Finalmente metió mi polla en su boca sin dejar de sacudirla. Me notaba a punto de explotar y así lo dije. ¡Maldita la hora! ella paró al instante y me dijo: 'espera, aun no tienes toda la leche a punto de salir. Y la quiero toda'. Cambió de posición de forma que se puso encima mio para que le comiera el coño. No puse ninguna pega: me encanta. Ella se volvió a meter la polla en la boca y a sacudirla. Yo le lamia el coño con el mismo ímpetu. Cuando ya no pude más, la abracé con fuerza y mi leche empezó a salir disparada. Lo que no sabia yo es que ella quería 'realmente' la leche, porque no se sacó la polla de la boca. Mientras yo me corría, ella hacia lo propio. Cuando mi leche dejó de salir, ella liberó mi polla, pero solo para continuar lamiéndola suavemente. Mi polla, después de correrse, parecía de decir que se rendía, pero ella no estaba dispuesta a permitirlo. Siguió lamiéndome mientras restregaba su coño por mi cara.
Esta claro que la polla no tiene cerebro ninguno y que es fácil convencerla, porque gracias a sus tratamientos volvía a estar otra vez dispuesta para la acción.
Esta vez follamos de la forma más convencional posible hasta explotar en otro orgasmo conjunto.
Después de eso si que saqué la bandera blanca y me rendí.
En otro momento os contaré mis otros encuentros con Silvia
La historia empezó una semana antes. Estaba yo trabajando tranquilamente cuando me apareció un mensajito del Skype: "Silvia quiere hablar contigo". Desconocía totalmente quien es la tal Silvia, pero acepté la invitación... tampoco tenia tanto trabajo.
Me empezó a preguntar sobre mi. Yo le respondí sin dar más información de la cuenta. Ella estaba buscando a alguien con el mismo nombre que yo... que evidentemente no era yo. La conversación duró un par de horas, mas o menos.
Al día siguiente volvió a conectarse para charlar. Y al día siguiente, y al otro. Al final me propuso que nos conociéramos. "Un café y charlar", dijo. Me propuso que nos encontráramos en una área de servicio. A ella le iba de paso y a para mi era un lugar lo suficientemente publico y anónimo a la vez.
Nos encontramos un viernes por la tarde, a la hora del café. Nos sentamos a una mesa y empezamos a charlar. Paseamos un rato, nos sentamos en un banco y, al final, nos instalamos en su coche. Estuvimos contándonos cosas de nosotros. Al cabo de 2 o 3 horas, ella dijo que se estaba haciendo tarde y que le quedaban muchos quilómetros por delante. Insinuó la posibilidad de quedarse a dormir en el hotel del área de servicio mientras me miraba con ojos lascivos al mismo tiempo que ponía una mano encima de mi pierna.
Finalmente me pidió que la acompañara a la recepción, que había decidido quedarse. Yo no pude negarme. La acompañé, se registró y me pidió si le podía ayudar a subir la bolsa a la habitación. Subimos al ascensor y ella no dejaba de dirigirme miradas de reojo y pasarse la lengua por los labios.
Nada más entrar en la habitación y dejar la bolsa en una silla, se giró, se acercó a mí y me dio un empujón para tumbarme en la cama. Se lanzó encima mio y empezó a besarme. Yo no sabia muy bien que hacer asi que correspondí a su beso. Ella empezó a frotar su cuerpo con el mio. Yo me iba calentando por momentos. Se incorporó un poco y se quitó la camiseta y el sujetador. Dos preciosas tetas saltaron inmediatamente ante mi. Empezó a acariciarse los pezones sin dejar de moverse sobre mi polla. Me dijo: ¿quieres besarlos? mientras acercaba uno de ellos a mi boca. Con una habilidad pasmosa, ella consiguió meter una mano dentro de mi pantalón y llegar a mi polla.
La posición era incomoda. Yo casi vestido y lamiendo un pezón; ella medio desnuda y con su mano dentro del pantalón. Para solucionar, y sin quitar la mano de mi polla, se levantó y dijo: 'sígueme'. Es obvio que cuando a uno le tienen agarrado por la polla no puede negarse... y menos ante una mujer desnuda.
Nos dirigimos al baño dónde ella me quitó rápidamente la ropa. Yo me quedé ahí de pie con una tremenda erección. La verdad es que no recuerdo haber visto nunca mi polla tan grande. Ella se levantó la falda dejándome ver que no llevaba nada debajo. Un coño depilado me estaba esperando. Se sentó encima del lavabo, abrió las piernas y me invitó a que lamiera su coño. No me hice rogar. Con dos dedos separó los labios dejando que yo llegara perfectamente a su clítoris. Ella gemía de placer. Antes de 2 minutos se corrió. me cogió del pelo para levantarme e hizo que, de paso, le metiera la polla en el coño. Estaba muy caliente y húmedo. Mi polla resbalaba con facilidad entrando y saliendo. Dos minutos mas y volvió a correrse. ¡Increíble!
Fuimos hasta la cama. Me tumbé y ella empezó a montarme muy lentamente. Tenia el coño lleno de leche, lo que aumentaba mi excitación. Se corrió 2 veces más antes de cambiar de posición. Entonces se tumbó de espaldas a mi. Levantó su pierna y me invitó a que la follara por detrás mientras ella se frotaba el clítoris. Ahí ya perdí la cuenta de las veces que se corrió. Finalmente llegó mi turno. Me pidió que me corriera dentro de ella, que quería sentir mi leche. La verdad es que se lo pregunté tan tarde que casi me corro antes de su respuesta. ¡Dios! que corrida. Mi leche salia en cada embestida. Nos quedamos tumbados casi avergonzados de lo que acabábamos de hacer. Al cabo de un minuto me levanté para ir a la ducha. Cuando regresé, ella fue a su vez a la ducha. Yo me tumbé en la cama pensando que había sido uno de los polvos más largos de mi vida. No recordaba haber estado nunca más de 30 minutos follando sin parar.
Ella regresó de la ducha, se tumbó a mi lado y empezó a acariciarme el pecho. Poco a poco su mano fue bajando hacia mi polla. Empezó a acariciarla suavemente. Mi polla reaccionó a su tratamiento y empezó a crecer lentamente. Pero yo aun no estaba recuperado del primer esfuerzo y así se lo dije. Ella me dijo que, como toda mujer, sabe perfectamente como conseguir que una polla reaccione. Empezó por darse la vuelta de forma que su coño quedara cerca de mi cara así como mi polla cerca de la suya. Pero no me tocó. Se limitó a decirme: mira como me toco y verás como reaccionas. Empezó a frotarse lentamente el coño. De vez en cuando se chupaba un dedo y lo metía dentro. Empezó a gemir y a estremecerse hasta que se corrió con un espasmo brutal. Pero eso no la hizo parar; ella siguió frotándose. Un segundo orgasmo. Metió sus dedos en mi boca y después lo metió en su coño. Empezó a follarse rápidamente... un tercer orgasmo. Después volvió a su clítoris... un cuarto orgasmo. Había conseguido 4 orgasmos en menos de 10 minutos. Yo pensaba que ya tendría suficiente, lo cual era una lástima, puesto que había conseguido lo que buscaba: que mi polla volviera a estar dispuesta.
La acercó a su boca y la besó. Entonces me preguntó: ¿quieres correrte dentro de mi? La verdad es que ya lo había hecho la primera vez, por lo que la pregunta me pilló descolocado. Le dije que hiciera lo que quisiera: si quería follarme, que lo hiciera; si quería chupar mi polla, que lo hiciera, yo estaba dispuesto.
Ella decidió que no me iba a follar, pero que quería que yo me corriera. Siguió besando y lamiendo mi polla sin llegar a metérsela dentro de la boca. Lo que mas me gustó fue cuando ponía la lengua en el capullo y la sacudía. Ello me proporcionaba un gran placer. Pero cuando notaba que estaba a punto de llegar dejaba de hacerlo parando todo movimiento. Después empezaba otra vez todo el ritual: besos, lameteos, sacudidas... parada. Así me llevó como 5 o 6 veces al borde del orgasmo. Finalmente metió mi polla en su boca sin dejar de sacudirla. Me notaba a punto de explotar y así lo dije. ¡Maldita la hora! ella paró al instante y me dijo: 'espera, aun no tienes toda la leche a punto de salir. Y la quiero toda'. Cambió de posición de forma que se puso encima mio para que le comiera el coño. No puse ninguna pega: me encanta. Ella se volvió a meter la polla en la boca y a sacudirla. Yo le lamia el coño con el mismo ímpetu. Cuando ya no pude más, la abracé con fuerza y mi leche empezó a salir disparada. Lo que no sabia yo es que ella quería 'realmente' la leche, porque no se sacó la polla de la boca. Mientras yo me corría, ella hacia lo propio. Cuando mi leche dejó de salir, ella liberó mi polla, pero solo para continuar lamiéndola suavemente. Mi polla, después de correrse, parecía de decir que se rendía, pero ella no estaba dispuesta a permitirlo. Siguió lamiéndome mientras restregaba su coño por mi cara.
Esta claro que la polla no tiene cerebro ninguno y que es fácil convencerla, porque gracias a sus tratamientos volvía a estar otra vez dispuesta para la acción.
Esta vez follamos de la forma más convencional posible hasta explotar en otro orgasmo conjunto.
Después de eso si que saqué la bandera blanca y me rendí.
En otro momento os contaré mis otros encuentros con Silvia
Etiquetas: sexo